Buscando depositar su nombre

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Repasamos cuales serán los jugadores más jóvenes en el venidero Metro 2020 que probablemente cuenten con minutos de calidad. 

 

El Metro es un torneo que año a año le da protagonismo a algunos chicos que no lo vienen consiguiendo en la Liga Uruguaya de Basketball, y que están dando sus primeros pasos en el ámbito profesional. Esta temporada no será la excepción. Hay varios chicos, que no son reconocidos por la opinión publica, pero que muy probablemente cuenten con varios minutos en sus respectivos equipos.

Quizás el más chico de todos sea Nicolás Bessio, único jugador perteneciente a la generación 2003 que probablemente cuente con minutos de calidad.

Mientras tanto, en la generación 2002 aparecen tres chicos que quizás los veamos tomar algún minuto cuando el torneo comience en el CEFUBB. El primero es Marcelo Rosas, pivot oriundo de Verdirrojo y formado en Malvín, que viene de disputar el último Sudamericano U17. El interno jugará como ficha sub 21 de LUB en Tabaré, que solamente tiene a Diego Tortajada y Facundo Grolla como internos, aunque Jhonny Rodríguez y Octavio Medina den pueden dar una “mano” en la posición de ala pivot abierto. Por otro lado aparece Joaquín Dios, base de Unión Atlética donde hizo todas sus formativas. El zurdo destaca por su habilidad en el uno por uno, además de su gran manejo del balón. Con Manuel Mayora y Luciano Planells la tiene brava para tomar minutos, pero es la gran “joya” que tiene al momento las formativas del elenco de Nuevo Malvín, y poco a poco tendrá que ir tomando minutos en el profesionalismo. Y por último tenemos a Gianfranco Bonanni. El ala pivot de casi 2 metros de estatura, forma parte del proceso de selecciones formativas, y viajó a China con la generación 2002-03 el año pasado. Gianfranco, jugará en Colón, equipo en el cual comenzó a practicar básquetbol previo a partir a Bohemios donde se formó los últims años. En esta temporada se encontraba entrenando en Defensor Sporting, donde seguirá jugando a partir de la próxima temporada. Buen físico, coordinado y determinante cerca del aro. Va a dar una mano, en su primera experiencia a nivel de mayores.

Luego aparecen algunos chicos de la generación 2001. Luciano Planells es uno, el más conocido, ya que este será su cuarto torneo de ascenso a pesar de su corta edad. Otro de los conocidos es Emiliano Bonet, quien volverá a jugar en Sayago, equipo que lo formó. Pero despues hay otros que no son tan conocidos por el ambiente naranja, que seguramente cuenten con minutos de calidad. Acá aparecen Guillermo Curbelo, Ramiro Da Costa Porto, Valentín López y Facundo Izaurralde.  Cada uno con una situación particular. Curbelo es el que a priori más protagonismo tendrá. El escolta sub 23 de Trouville jugará en Urupan, y tendrá la responsabilidad de ser el primer cambio en el 1-2 del equipo dirigido por Esteban Yaquinta. Ramiro Da Costa Porto es salteño, tras el párate del básquet argentino decidió regresar a nuestro país para jugar en Danubio. El base/escolta que viene de Estudiantes de Concordia, donde jugaba en la Liga de Desarrollo, saldrá desde la banca para darle descanso a Hernán Álvarez. Siguiendo con los chicos generación 2001 aparece otro base, Valentín López, con pasado en selecciones formativas, que viene de jugar en la Liga EBA de España tras varios años jugando en Anastasia siendo el base titular en la Liga de Soriano, y de tener un pasaje por el básquet capitalino defendiendo a Trouville. Valentín formará parte del equipo de Cordón en este Metro, pero en principio tendrá por delante a Nicolás Bartesaghi y Matías Gallo en la conducción, además de Enzo Arellano. Para cerrar nos encontramos con Facundo Izaurralde, también base, que ya vio algunos minutos la temporada pasada en el cuadriculado de La Unión ante las bajas sufridas por el equipo. Para esta temporada, Larre tendrá a Leandro Taboada en la base, pero a pesar de que Joaquín Osimani y Emilio Taboada puedan dar una mano en la conducción, el chico oriundo del club sería el relevo natural.