Aunque necesitaría una autorización médica antes de recibir cualquier propuesta, Chris Bosh se resiste a retirarse y todavía piensa en volver a jugar en la NBA.

Un adiós eterno. En eso se está convirtiendo la ‘no retirada’ de Chris Bosh. El que fuese jugador de Miami Heat hasta el pasado mes de julio, cuando lo cortaron oficialmente debido a los problemas de coágulos de sangre que le impiden jugar, sigue sin descartar un regreso a la NBA que cada vez parece más utópico.

El ala-pívot de 33 años aún no ha descartado un posible regreso a la liga norteamericana, aunque los médicos de la NBA ya hablaron sobre la gravedad de la enfermedad que sufre Bosh.

“Está viviendo en el sur de California y las personas más cercanas a él (Bosh) dicen que no ha descartado la posibilidad de jugar de nuevo a pesar de su batalla contra los coágulos de sangre”, publican en Miami.

La cuestión es que Bosh, quien recibirá los 52,1 millones de dólares que le restan de su contrato, no está listo para dar el paso. Sabe que es casi imposible que con 33 años reciba el alta de los galenos y, lo que es aún más difícil, algún equipo se arriesgue a contratarlo. En todo caso, si no lo consigue, no será porque haya bajado los brazos.

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