El base de los Warriors estuvo en modo MVP anoche en la victoria de su equipo ante Clippers, anotando 45 puntos en tres cuartos.

Qué noche de Stephen Curry. Los Warriors superaron a los Clippers en el Staples Center por un resultado final 121-105, en gran parte gracias a la actuación del dos veces MVP de la NBA. Estuvo intratable, como ha estado ocurriendo desde que regresó de su lesión de tobillo.

Curry anotó 45 puntos con 11 de 21 en tiros de campo, 8 de 16 en triples y 15 de 16 desde el tiro libre. Todo ello, en tres cuartos de juego, ni siquiera pisó la cancha en el último periodo. Unas cifras de escándalo.

Warriors necesitó 3 cuartos para desbordar a Clippers, los 3 cuartos que estuvo Curry en la pista. El partido había llegado al descanso 55-64, pero la explosión visitante en el tercer acto (21-39) hizo que los de Steve Kerr alcanzan el inicio de cuarto final ganando por 27 puntos. Para entonces, Curry ya estaba sentado en la banda descansando para no preocuparse más del juego.

Fue el empuje de Curry el que permitió a Golden State superar la nueva baja de Kevin Durant y el flojo partido de Klay Thompson, errático desde el principio. Draymond Green hizo 9 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias y varios suplentes funcionaron bien. Los Warriors pusieron 10 tapones, dieron 31 asistencias y ganaron 105-121 a pesar de estar por debajo de sus porcentajes de tiro habituales. Todo resultó muy fácil.

Lou Williams, para variar, lideró a los Clippers con 23 puntos desde el banquillo. Blake Griffin abandonó el partido en el primer cuarto después de recibir un golpe en la cabeza luego de toparse con el codo derecho de JaVale McGee. Estuvo varios minutos tendido en la pista hasta que abandonó la cancha por su propio pie conmocionado. No volvió a entrar y jugó sólo 10 minutos.

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