En el duelo del Oeste entre dos potencias, la victoria fue para el local Golden State Warriors, dando vuelta un encuentro que se le había presentado adverso.

Apenas una mitad, eso es lo que duró la resistencia de San Antonio en su visita a los Warriors (122-105). Después de un primer parcial positivo para los de Gregg Popovich (27-37), la ventaja adquirida en esos doce minutos iniciales sirvió para que el 31-18 del segundo cuarto no fuera tan duro para los Spurs, todavía con vida al cabo de los primeros 24 minutos (58-55).

Pero ya había empezado Golden State a pasar por encima a su rival, en una importante victoria tanto por producirse contra uno de los rivales grandes del Oeste, como por las sensaciones dejadas en Oakland. Steve Kerr suspiraba estos días porque llegara el receso del All-Star, ya que consideraba que sus jugadres estaban ciertamente cansados, tanto física como mentalmente.

No hubo, sin embargo, rastro de ese agotamiento anoche. Da la sensación de que los Warriors cuando consiguen estar afinados, son un plantel imparable.

Klay Thompson fue de lo mejor con 5/6 en triples (llegó a ir con 5/5) y 25 puntos, máximo anotador del encuentro. En un partido normal para Stephen Curry (17 puntos y 8 asistencias) y para Kevin Durant (10 tantos, 6 rebotes y 6 asistencias), el acierto desde el perímetro de uno de los Splash Brothers, fue el puntal ofensivo de los Warriors. Acompañando a esa profusión anotadora, desde la banca estuvo David West, 13 puntos como suplente y un perfecto 6/6 en tiros de campo.

El triunfo llevó a Steve Kerr a convertirse en el entrenador que más rápido alcanza las 250 victorias en la NBA. En 302 encuentros. Batiendo los 346 de Phil Jackson. Eso sí, 39 de esos 250 triunfos se los tiene que agradecer al que entonces era su ayudante, Luke Walton, ya que Kerr estuvo ausente todo ese tiempo por culpa de sus problemas con la espalda.

LaMarcus Aldridge y Kyle Anderson lideraron la anotación texana con 20 puntos cada uno, Manu Ginóbili brilló con 13 tantos y 6 asistencias en 19 minutos.

San Antonio Spurs, sin bases titulares, no estaban ni Toni Parker ni Dejounte Murray, y con Patty Mills a los mandos. Sin embargo, la mejor nota en el puesto de base de San Antonio se la llevó el novato Derrick White, quien en su 15º partido como profesional sostuvo bien el envite y acabó con su mejor marca anotadora en la NBA de puntos (11), de rebotes (7) e igualó la de asistencias (2).

Golden State es líder del Oeste con 43-13 y el mejor balance de la toda la NBA. Le sigue la estela Houston, 41-13, a un único partido del liderato de la conferencia. Por detrás de ambos, en la tercera posición, San Antonio, 35-22.

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