Foto: TheUndefeated.com

Comenzamos una nueva sección en DobleyFalta en la que recordaremos hechos históricos del deporte naranja. Y que mejor manera de empezar que buscando el mejor partido de la historia, muchos pueden decir algún juego entre Bill Russell y Wilt Chamberlain, la rivalidad de los 80 entre Celtics y Lakers, alguno de las series entre los Bad Boys de Isiah Thomas frente a los Bulls de un joven Jordan, ¿por qué no las victorias de la generación dorada en Atenas o Indiánapolis? o un montón de ejemplos más.

Este servidor, cree que el mejor partido no fue televisado y mucha gente desconoce del mismo, fue un entrenamiento del equipo del Dream Team original, allá en el 1992 cuando se preparaban para arrasar en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Pensarán, si no hay registros ¿por qué afirmamos semejante declaración? Y pueden tener razón, pero los propios protagonistas lo han dicho así y veteranos como Larry Bird y Magic Johnson en ese mismo juego se dieron cuenta del comienzo de una nueva leyenda, llamada, ni más ni menos que, Michael Jordan.

Estaban en Mónaco realizando los últimos entrenamientos previos, pero ese no fue un día más, en vez de enfrentarse a otra selección como lo venían haciendo, esa vez fue entre los estadounidenses mismos. Se dividieron en dos grupos y se enfrentaron en el que Jordan llamó “El mejor juego en el que estuve” y otros nombraron “El mejor partido que nadie vio“.

Era la primera vez que jugadores profesionales podían participar de los Olímpicos, y tras perder la final frente a la Unión Soviética cuatro años atrás, Estados Unidos no quería que la historia se repita. David Stern y Chuck Daily, comisionado y entrenador, sabían que tenían que formar el mejor plantel posible y no sería tarea sencilla atraer a las grandes figuras a jugar en su vacaciones. Pese a que no eran los ideales del comisionado, el campus que eligieron fue en Mónaco en un Hotel con Casino, del dueño de un amigo de Stern, y a los jugadores les pareció buena idea ya que pasaban 2 horas entrenando y otras 22 haciendo de las suyas, recorriendo la ciudad, jugando al golf o en el casino.

Consciente de querer que el equipo funcione y sea el mejor, Daily aquel entrenamiento, luego de la primer canasta, Laettner había quebrado a Pippen y conseguido el #DobleyFalta, el coach pidió que tire el libre para que haya mayor intensidad, luego otros fueron los encargados de darle la trascendencia que terminó teniendo. 

No hay estadísticas, lo único que tenemos es que el equipo blanco se quedó con el triunfo 40-36 con una exuberante actuación del 23 de los Bulls, que por esa época tenía dos anillos y se estaba transformando en el mejor de su generación y de la historia. Magic Johnson jugando sus últimos minutos como profesional, recordemos que se había retirado luego de que le diagnostiquen HIV y Larry Bird, quién se había perdido 4 de los 7 juegos frente a los Cavs en Playoffs, la rivalidad entre estos ya no era la misma y fue ahí cuando Jordan terminó de convencer a la NBA de que el era el hombre del momento.

Fue tan buena la actuación que una vez finalizado el encuentro, tanto Bird como Johnson, sin necesidad de decirlo, le traspasaron ese mando que ellos tenían de la NBA, en los 80 Celtics y Lakers habían dominado con amplitud hasta que aparecieron fugazmente los Pistons y luego su majestad.

En los primeros amistosos, el Dream Team había caído frente a una Universidad y si bien corrigieron después, Chuck Daily, el entrenador, quería asegurarse de que el mejor equipo de la historia, en los papeles, lo sea en la cancha. Y por eso puso a Magic de un lado y a Michael del otro. En el gimnasio no quedó nadie salvo los jugadores y la magia empezó a surgir pero todo tomó tal trascendencia cuando Jordan metió un doble largo y en la jugada siguiente Magic respondió con un triple y gritó “Lo mismo digo“, ese fue el click que tuvo el partido para que se transforme en un partido entre el “viejo líder”, Magic era el capitán de ese equipo, y el “nuevo líder”.

Los chalecos fueron repartidos y por el equipo azúl jugaron Magic Johnson, Chris Mullin, Christian Laettner, Charles Barkley y David Robinson, con los blancos, Michael Jordan, Larry Bird, Scottie Pippen, Karl Malone y Patrick Ewing. Klyde Drexler y Jhon Stockton con algunas molestias se mantuvieron al margen y fueron los espectadores de lujo.

En los entrenamientos previos, Jordan se medía ante Drexler, que lo había derrotado en las finales de la NBA cuando los Bulls fueron campeones frente a los Blazers. Se repartían Este vs Oeste pero con las bajas de Stockton y Drexler, Daly no tuvo mejor idea que los capitanes sean Magic y Michael.

El partido fue tomando condimento cuando los capitanes empezaron con su charlas, pidiendo foules y alentando a sus compañeros. 

En una corrida, Laettner fue hasta abajo y recibió el tapón de Robinson, lo que generó que Jordan le diga “Hunde el maldito balón“, años mas tarde confesó, “Cualquiera que tenga al rookie iba a perder. Era el punto flaco del equipo y siempre lo buscaban.

Magic, que era el que estaba marcando las faltas, el “juez” italiano estaba de decoración prácticamente, se cobró una nueva infracción provocando que Malone le diga “Todo es falta“, a lo que el ex base de los Lakers respondió con una asistencia y posterior festejo volviendo a defender.

Jordan tomó la posta del ataque de su equipo y fue cuando metió un triple que Magic contestó de la misma manera que todo cambió y tiró la frase que arriba recordamos. El trash-talk se hizo cada vez más y el juego creció.

Las palabras eran intercambiadas por casi todos, la intensidad aumentaba y ya nadie quería perder. Cada acción era igual de importante que la anterior y todos eran conscientes de lo que estaban jugando. Barkley hacía el gol sobre Malone y le cobraban la falta, protestando el ex Utah, recibió un grito que lo enfureció un poco más “Esto son los Bulls”.

En esa época, muchos se quejaban de que a Jordan los árbitros lo cotejaban y eso a el 23 lo molestaba, más cuando el que lo decía era Magic. Y como venía la mano, el ex Lakers lanzó un “No estamos en el Chicago Stadium“, mismo hombre que antes había dicho “No puedes acercarte a Michael, siempre te cobran falta”.

Esperando en unos libres, parecía que la tensión bajaba pero Jordan y Magic no había terminado aún y hablando de los cobros, Michael le respondió “Hey, estamos en los 90´s“.

El reloj llegó a 0 y el equipo de Jordan se quedó con la victoria 40-36, Daly los mandó a hacer su rutina de calentamiento y se veía como unos festejaban y otros estaban enojados.

Krzyzewsky, en ese enotnces asistente, no era muy fan del tras-talk porque la mayoría lo usa ante las cámaras buscando protagonismo pero en esa ocasión había sido diferente y por eso comentó:

Muchos lo usan frente a las cámaras, pero ese día las puertas estaban cerradas. Era tu contra mí, me enseñó mucho de desafíos personales. Si hubieran grabado los sonidos, no solo las canastas, sería algo impagable.

Jordan declaró “Fue el mejor partido en el que estuve, fue a puertas cerradas y solo se trataba de basketball. Se vio el ADN de los jugadores y el deseo de ganar de cada uno. Magic estuvo molesto como por dos días.

Las palabras de Magic respecto al juego fueron. “Déjame decirte algo, si el perdía hubiese sido peor para todos. Yo lo dejé ir rápido, pero ¿Michael?, el nunca lo hubiera dejado ir.

 

https://www.youtube.com/watch?v=H9J8Cb2ApWs

Johnson creyó que podía ganarle en el 1×1 pero del otro lado estaba el equipo joven que pensó “Estos son los 90´s, ya no estamos en tu época amigo“. Decimos que es el mejor juego porque no se trató de una final ni de un partido que dejaba plata para alguno de los lados. No se trataba de negocios, si no de diversión y honor, de un lado la vieja guardia y por el otro la nueva generación que con ansias quería dominar la NBA. 

https://twitter.com/crossoverok/status/974072051232321536/video/1

Parece utópico que un entrenamiento haya sido el mejor partido de la historia, pero pensándolo bien, eran 10 de los mejores jugadores del momento jugando por diversión y por ver quién dominaba, por el honor y ese es un plus que ni millones y millones de dólares te puede dar y ahí es cuando se ve la lógica de nuestra elección sobre otros juegos que hicieron historia en este hermoso deporte llamado basketball.

 

 

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