No todo pasó en el flotante, las tribunas jugaron su partido en este estreno del Antel Arena, sobre todo en el cierre del partido. En la conferencia de prensa brindada por Magnano y Calfani, ambos definieron al publico celeste como “el sexto jugador”.

 

Fue un partido en el que por gran parte del mismo la gente estuvo un tanto apagada, más que nada se la notaba maravillada por la increíble estructura del Antel Arena, la cual no tiene nada que envidiarle a un estadio de NBA. De todas formas la gente se encendió cuando el equipo más lo necesitaba y dio ese empujón siempre necesario para sacar a flote un partido con muchísima paridad.

En el primer tiempo fue cuando la calma reinó por sobre todo, a excepción de algunas jugadas aisladas tales como fallos arbitrales o canastas de la selección charrúa que animaban algo más a la gente. Durante el entretiempo se pudo ver un montón de gente recorriendo las instalaciones, conociendo y admirando la nueva maravilla arquitectónica que tenemos en nuestro país.

Por momentos era muy difícil circular debido a la enorme cantidad de gente que había, lo cual es admirable, ya que desde hace años el basquetbol no tenía tanta gente pendiente de él. La familia del basquet, amantes del deporte, niños, adolesentes, adultos, ancianos, todos concentrados en una cancha de elite.

En la segunda mitad la gente de a poco comenzó a despertar,y la temperatura se desarrolló en forma creciente, pero como Uruguay dominaba el partido no se notaba tanto. Todo cambió cuando Puerto Rico pisó el acelerador y emparejó el partido, eso llevó a los hinchas a meterse más en el juego. El primer punto alto en cuanto a efusividad de las tribunas se da a falta de 2:13 para el final del tercer chico, tras un robo de Gustavo “Panchi” Barrera seguido de una bandeja del mismo número 9 uruguayo, Uruguay tomaba siete de renta otra vez. Allí fue, hasta el momento el clímax. El estadio se levantó al grito del clásico “Uruguay, Uruguay”.

Pero el punto máximo se dio en los últimos 2:30 de partido, con Uruguay abajo en el score el estadio se levantó con la intención de ser ese “sexto defensa” y empujar a el equipo. Funcionó, la celeste volvió al partido luego de esa situación. El aliento se mantuvo constante a medida que pasaban los minutos en cada defensa y en cada punto uruguayo los decibeles aumentaban más y más hasta llegar al que a mi parecer fue el punto más alto de la noche. El sublime y agónico triple de Calfani hizo que el grito de gol retumbara en todo el Antel Arena, no hubo persona que no se levantara de su lugar y gritara ese triple como propio, incluso logré divisar gente a la que se llenaron los ojos de lagrimas y como para no, era u triple que nos ponía adelante y nos dejaba un paso más cerca de hacer historia. A esa bomba le siguió la jugada más polémica del partido, la falta de tres sobre Huertas. En esos libres el ruido era ensordecedor pero efectivo, ya que el máximo anotador boricua dejó el primer libre.

Para cerrar el partido las 12.000 personas presentes, se unieron al grito de “Uruguay nomá”. Abrazos iban y venían, sabiendo que este triunfo nos deja un pasito más cerca de la hazaña. Uruguay está a nada de hacer historia.

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