En este comienzo de liga son muy pocos los Sub 23 que realmente tienen minutos de rotación en sus equipos. ¿Falta de nivel o pocas oportunidades?

La liga recién está por la quinta fecha, pero es realmente preocupante la poca cantidad de minutos que se le da a los más jóvenes. Desde este lado, la respuesta a si es por falta de nivel o poca oportunidades, me inclino por la segunda.

Que los más jóvenes tengan minutos de calidad al más alto nivel de nuestro básquet es fundamental para su desarrollo y aquí claramente no sucede, o muy poco. Sacando 3 o 4 equipos, el resto no le da un papel más importante a los Sub 23 en sus rotaciones. 

Comencemos por los casos donde los más jóvenes ven minutos importantes. Biguá, el equipo dirigido por Kogan es uno de los lideres con tan solo 1 derrota en 5 encuentros. En la rotación del pato hay 3 chicos que juegan un papel importante, hablamos del base Hernán Álvarez (1999), Joaquín Jones (1997) y Martín Rojas (1998). El base, ante la baja de Juan Cambon, jugó su primer encuentro como titular en la noche de ayer y lo hizo de gran manera, demostrando que puede seguir teniendo minutos importantes. Por el lado de Jones y Rojas, ambos juegan 14 minutos por encuentro y lo hacen de gran manera, dejando en claro que están preparados para el nivel de liga. Otro equipo que apuesta por sus gurices es Bohemios. El equipo albimarron cuenta con un %90 de jugadores formados en su cantera. Tiene 4 Sub 23 que juegan más de 15 minutos por encuentro y otros chicos que también ya han tenido algunos minutos. Perdomo (1995), Martín Trelles (1996) y Espinoza (1996) ya están más que consolidados y cuentan con un gran apoyo de su entrenador, mientras que Facundo Terra (1998) es otro que cuenta con minutos muy importantes. Olimpia y Urunday Universitario son otros equipos que también cuentan con algunos jugadores por debajo de los 23 años en su rotación. En los de Colón aparecen Agustin Cabillon (1995) y Juan Viana (1996). Mientras que en el equipo dirigido por Da Prá ante las bajas de Craig, Taboada y Zubiaurre, Ignacio Morena (2000), Miller (1997) y Mateo Suarez (1996) han contado con varios minutos de calidad.

Quizás lo que más llama la atención, es el caso de Emiliano Serres (1997) en Malvín. El escolta con unas condiciones físicas pocas veces vistas para nuestro medio, cuenta con muy pocos minutos en la rotación de Pablo López. A pesar de haber tenido un gran torneo con Tabaré en El Metro o ser uno de los últimos 3 cortes de Marcelo Signorelli para la AmeriCup, el rol de Serres en la playa sigue siendo poco importante. Un jugador de su proyección para nuestro básquet, parece merecer y necesitar más minutos. En el caso de Malvín, los Sub 23 prácticamente no tienen minutos, algo sorprendente para ser uno de los clubes que mejor trabajan en formativas. 

El caso de Hebraica y Macabi es muy controversial. Por un lado tiene a Salvador Zanotta (1995)titular y pieza clave del equipo. Pero, por otro lado hay varios chicos como Octavio Medina (1996), Agustín Viotti (1997), Agustín Zuvich (1995) o Pierino Rusch (1999) que no ven los minutos que podrían tener, o ni siquiera ven minutos en el equipo dirigido por Leonardo Zylbersztein. Pierino Rusch, hermano de Luciano Parodi, es uno de los jugadores con más proyección en nuestro medio y de destacada participación en proceso de selecciones formativas. Ante la falta de un base suplente, Pierino sigue sin ver minutos en el primer equipo macabeo y me pregunto, ¿aun no tiene el nivel para jugar Liga Uruguaya?, lo dudo. 

Por su parte el “Hechicero” Cabrera juega prácticamente con 7 jugadores en el conjunto aguatero. Nahuel Santos (1997), Nahuel Lemos (1999), Joaquín Rodriguez (1999) o Luca Magnone (1997) son algunos de los Sub 23 que no cuentan con minutos pero que perfectamente podrían darle aire al equipo.

Tal vez sean las presiones dirigenciales sobre los entrenadores a buscar resultados deportivos, lo que lleva a los mismos a no darle oportunidades y no creer en el talento de los jóvenes.

Repito, que los más jóvenes vean minutos en liga es muy importante para su desarrollo, más sabiendo que no tenemos un torneo de reserva que pueda suplir esos minutos con los que no cuentan en los primeros equipos. La falta de roce y competencia estanca a dichos jugadores y el futuro de nuestro básquet, son ellos. 

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