El base estrella de los Boston Celtics tendrá que someterse a una nueva operación, lo que le demandará una larga recuperación.

La franquicia, en un comunicado oficial, ha explicado que Irving deberá volver al quirófano este sábado para extraer dos tornillos que se implantaron en su rotula izquierda tras sufrir una fractura rotuliana durante las Finales de 2015. La primera operación, la cual se anunció como un proceso mínimamente invasivo para eliminar un cerclaje con banda de tensión de su rodilla –colocado a la vez que los tornillos–, es la que ha desvelado la necesidad de una segunda intervención.

Según comenta el equipo, la operación les llevó a encontrar una infección bacteriana en la rotula del jugador, por lo que para asegurarse que esta quedará eliminada por completo se ha decidido extraer los tornillos. En su momento la fractura rotuliana de Irving se curó por completo y no presenta ningún daño estructural. Con esos datos, Boston anuncia que se espera que su estrella esté plenamente recuperado en unos 4-5 meses.

Irving cierra su primer año en los Celtics (llegó a Boston este verano tras ver cumplido su sueño de dejar a los Cavaliers de LeBron) tras haber disputado 60 encuentros, en los que ha promediado 24,4 puntos, 3,8 rebotes, 5,1 asistencias y 1,1 robos.

Su último encuentro fue el 11 de marzo frente a los Pacers. Aquel día sólo disputó 15:55 y el base decidió parar para intentar llegar fino a los playoffs. “No estoy preparado. Espero que no sea necesario pasar por quirófano”, dijo aquel día Irving, pero su estado no mejoró y a finales de mes se sometió a una operación.

Boston pierde a su estrella pero no todo su potencial. La única nota positiva de la baja de Hayward es que esta ha posibilitado que grandes talentos como Jaylen Brown o Jayson Tatum desarrollen su juego a un ritmo vertiginoso. Con ellos y otros chicos que están en pleno crecimiento como Terry Rozier, los Celtics siguen siendo una amenaza. Están gravemente heridos, pero no se les puede dar por muertos.

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