En una nueva edición de #Memorias, repasamos la historia de Jorge González, un ex jugador de básquet argentino, con una particularidad, medía 2.31 de altura.  

No es normal que un ser humano mida en torno a los 2.30 de estatura, mucho menos que este sea nacido en suelo argentino. Es el caso de Jorge González, formoseño, nacido en el año 1966 y fallecido en el 2010, con 44 años de edad. 

“El Gigante” González como era conocido, tuvo una particular historia de vida. No solo por su llamativa estatura, sino porque en su recorrido de vida, además de ser jugador de básquet, también fue una estrella de la lucha libre en los Estados Unidos.

SUS INICIOS Resultado de imagen para JORGE GONZALES ARGENTINA

Jorge nació y creció en El Colorado, pequeño poblado distante a 170 kilómetros al sureste de Formosa capital. Criado en una familia muy humilde, la cual se dedicaba al cultivo de algodón, justamente, el primer trabajo de Jorge a sus pequeños 9 años de edad. A edades tempranas su altura ya llamaba la atención, y a pesar de que el no tenía conocimiento, sufría de gigantismo. Con 12 años medía 1.95, y con 16, ya estaba en los 2.17, leyó bien. Su estatura lógicamente no pasaba desapercibida. Oscar Razonovich, allegado al club Hindú de Resistencia, iba a acercarlo a dicho club, donde jugaría en su etapa de juveniles. Años más tarde, el mismísimo León Najnudel, en aquellos momentos, seleccionador argentino, quien en 1985 lo convoca a la selección nacional, lo recomendó a Gimnasia y Esgrima La Plata, equipo al cual ayudó a subir a la primera división en el año 1986. Su nombre estaba en alza, y luego de su exitoso pasaje por el elenco de La Plata, pasó al Sport Club Cañadense. 

Imágenes del pivot defendiendo a Argentina en el Sudamericano de 1988 en Montevideo:

 

 

LA ILUSIÓN DE LA NBA

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Su facilidad para aprender los conceptos básquetbolisticos, y su gran movilidad para los 2.31 de altura y sus 180 kilos, hicieron que la NBA ponga sus ojos en el. Fueron los Atlanta Hawks los que lo seleccionaron el la posición número 54 del Draft del año 1988, siendo el primer argentino en ser seleccionado para formar parte de la mayor liga del mundo. Aunque no fue el único argentino, ya que tres posiciones después de González, fue elegido Hernán Montenegro por los Philadelphia 76ers. A pesar de la ilusión que tenían en la ciudad de Atlanta por el desempeño del gigante albiceleste, este nunca iba a debutar, y su vida cambiaría drasticámente. El elenco perteneciente a la NBA, necesitaba que el formoseño baje de peso, por lo menos 20 kilos. Aquel joven no pudo bajar de peso, y a pesar de su agilidad para el monstruoso tamaño, en la NBA se jugaba a un ritmo que el no aguantaría. A esto, se le sumaron las enfermedades, que de por si, su problema de gigantismo conllevan. Jorge padecía acromegalia y diabetes, y sus rodillas estaban cada vez más debilitadas. Fue por eso, que el sueño de jugar en la NBA se iba a esfumar. Y por si fuera poco, “El Gigante” González no volvería a pisar una cancha de básquet. 

 

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EL CAMBIO DE VIDA 

La vida tomaría un giro totalmente inesperado para “El Gigante”. Richard Kane, scout que lo llevó a los Hawks de Atlante, sabía que el futuro del argentino no estaba ligado al básquet, y fue por eso que se lo recomendó a a Ted Turner, magnate de CNN y en aquellos momentos lanzando al mercado televisivo a TNT (Turner Networking Televisión). ¿Para qué lo iba a recomendar?. Bueno, para hacer lucha libre. Ted sabía que esas características físicas, llevarían al argentino a ser un gran atractivo para el publico asiduo a la lucha libre, y no falló. El chico aceptó, un contrato de 150.000 dolares para el primer año, y 225.000 y 350.000 para los siguientes dos años, serían imposibles de rechazar. Recordemos que Jorge nació en una familia muy humilde de un pequeño pueblo de Formosa, y aquel dinero le proveería una mejoría económica para su familia sustancial. En el año 1990 debutaría en la WWC (World Championship Wrestling), convirtiéndose en el más alto competidor de lucha libre de la historia. Durante los siguientes seis años, se codeó entre los lujos del mundo de la lucha libre. Recorrió el mundo a la largo y lo ancho, vivió una vida de rockstar, participó en exitosas series de los Estados Unidos, y todo parecía un sueño para un chico nacido en un pequeño pueblo de Argentina, y que apenas llegaba a los 30 años de edad.

Una de las peleas de González en WrestleMania:

LA VUELTA
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En el año 1996, sufriría una lipotimia en un espectáculo realizado en Japón. Ya sin el sustento económico de los años anteriores, decidió volver a sus ciudad natal. Los problemas que sufría a raíz de la diabetes, se acrementaban. Por si fuese poco, le diagnosticaron gigantoacromegalia,enfermedad que consigo traía un montón de problemas para “El Gigante”. El fenómeno de El Colorado, lo sabía. Sabía que una persona que sufría de gigantoacromegalia vivía al rededor de 45 años, a lo sumo 47. Fue por eso, y sumado a su negativa situación económica, que decidió vivir sus últimos años de vida, donde nació, se crió y donde en tenía a su familia. 

La situación continuó en un claro debacle. Jorge dependía de las insulinas, la diabetes deterioraba cada vez más sus músculos, los cuales eran más escasos con el correr del tiempo. Las dificultades para caminar eran notorias, sus pies ya no los sentía,  y su dependencia a una silla de ruedas especial, era sabida. En varias entrevistas en distintos medios argentinos, comentó que en muchos pasajes de su vida, y sobre todo luego de comenzar a sufrir graves problemas de salud, le pasó por la mente la posibilidad de acabar con su propia vida. 

El ambiente del básquet argentino intentó estirarle la mano en varias oportunidades, aunque en la tarde del 24 de septiembre de 2010 y a sus 44 años de edad, Jorge “el Gigante” González fallecía en un hospital del Chaco. 

Para finalizar, me quedo con una frase que Jorge dijo en una de las tantas entrevistas que dio. “Este mundo no está hecho para un hombre de 2 metros y 30 centímetros”. Cuanta razón en sus palabras. El mundo no solo no está hecho para los gigantes, sino que no está hecho para los diferentes. 

 
 

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