El sábado FIBA acabará con la incertidumbre y comunicará oficialmente cuál será la sede del Mundial de basketball del 2023. Uruguay y Argentina, por un lado, y Filipnias, Indonesia y Japón, por el otro.

Ya se bajaron los otros competidores, Rusia y Turquía, por diferentes motivos. Los rusos ante el maltrato que reciben sus atletas luego de los doping previos a los Juegos Olímpicos de Brasil decidieron retirarse, mientras que Turquía lo hizo porque prefieren invertir en la estructura y desarrollo de los clubes para así mejorar el deporte naranja en su país.

Así, quedan dos posibilidades, la rioplatense o la asiática. El poderío económico es claro a favor de los de Asia, pero el hecho de que la próxima se juegue en China en 2019, puede que aumenten las chances de lograr el sueño de albergar un Mundial en nuestras tierras y en conjunto con Argentina. No se sabe nada aún, el factor de que a Indonesia le hayan negado las últimas dos candidaturas puede que inclinen la balanza a su favor pero hasta el sábado no sabremos dónde se disputará el primer mundial de la siguiente década.

Filipinas fue sede de este torneo en el 1978, Indonesia no lo ha sido aún y Japón fue anfitrión en el 2006. Esta será la primera vez que un Mundial se desarrolle en varias sedes, hasta ahora habían sido todos disputados a sede única.

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