Seguimos con la sección #Memorias, en esta ocasión hablaremos de un partido que generó un fuerte cambio en el basketball internacional, sobretodo en la forma de ver de los norteamericanos.

Hablamos de la final de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, juego en el que se enfrentaron Estados Unidos y la URSS, los estadounidenses no perdían desde 1936, pero esa noche será recordada como la primera derrota oficial en ese tipo de eventos.

No era una final como cualquier otra, la Guerra Fría era algo cotidiano por lo que la rivalidad iba más allá de la cancha, soviéticos y americanos querían demostrar que sus modelos eran superiores, política, económica y deportivamente.

Si esos condimentos no eran suficientes, el final fue más que polémico, digno de película, incluso se hizo un filme llamado “Going Vertical: Three seconds“, de origen ruso, que muestra como fue tal hazaña y como lograron vencer aquella hegemonía yankee en el deporte naranja.

Antes de meterse en los juegos, hay que repasar los cambios que hizo el entrenador, Vladímir Kondrašin, no solo en la forma de jugar, si no en la preparación desde los despachos. Previo a firmar, pidió que la selección haga giras por el mundo para conocer otros sistemas, otras realidades y no solo quedarse con las prácticas en tierras soviéticas. Este punto generó cierto rechazo por algunos miembros de la federación, la ideología política en esa época era fuerte y la idea de nacionalismo no dejaba expandir fronteras.

Los viajes, por Europa, América e incluso Estados Unidos, no solo eran para mejorar el juego, varios jugadores tomaron medicinas y alternativas que no estaban desarrolladas en la URSS, el gigante Alzhan Zharmukhamedov, que tenía miopía, consiguió lentes de contacto, Modestas Pauluskas, que tenía problemas en su rodilla, vio nuevos tratamientos que pudo aplicar y así volver a la cancha cuando el dolor lo aquejaba. Nuevas tecnologías que no se conocían y había que ir a verlas para saber de ellas, Kondarsin sabía que para conseguir su objetivo, ganarle a Estados Unidos, tenía que mejorar y ver a los mejores.

Una idea que parecía descabellada, era la ida a jugar con universidades yankees, el equipo perdió en sus presentaciones pero las enseánzas quedaron, incluso está el rumor, que en una tarde de paseo, los jugadores soviéticos pararon en un aro callejero y vieron como unos streetballers les daban clases de doma. Pero todo servía, para hacer grupo, en ese entonces cada uno estaba con los de su tierra natal y no por la URSS.

A los jugadores les pagaban chirolas y en cada viaje aprovechaban para traer contrabando, cosa que no estaba nada bien vista por las autoridades, no eran tratados como los grandes campeones de Hockey sobre hielo que acostumbraban a traer medallas doradas y mercancía que si ingresaban sin problemas.

Metiendonos en el juego, el entrenador empezó a rotar los jugadores, moviendo el banco y repartiendo minutos, ante el asombro de la dirigencia, de que los que estaban rindiendo se sentaban, el coach respondió, “¿quiénes juegan así? los norteamericanos“, sabía que para vencerlos tenía que tener un plantel largo y disponer de todos para poder quedarse con esa ansiada medalla dorada.

Medalla dorada que no solo significaba la gloria, el hijo del director técnico tenía problemas de desarrollo físico, necesitaba conseguir el dinero y los permisos para operarse en el exterior, los permisos del estado no eran nada fácil de conseguir pero con los triunfos se podían facilitar. Pero en una de las últimas giras, todo se complicó cuando Aleksandr, sufrió un ataque cardíaco y tuvo que ser operado en Estados Unidos. No había los recursos para la operación, la opción era volver a la URSS pero era riesgoso y ante la imposibilidad de que pudiera seguir jugando el entrenador se hizo cargo de los gastos, demostrando la plena confianza en los futuros campeones.

Ya metiendonos en 1972, en Munich precisamente, los juegos comenzaron y sortearon la fase de grupos invictos, fueron sorteando a sus rivales sin mayores problemas, hasta que una noche, la delegación Israelí sufrió un ataque terrorista, haciendolos réhenes y matandolos a todos en una triste jornada. La postura de los jugadores era de jugar, pero la directiva prefería retirarse, no iban a ganar pero tampoco perder frente a Estados Unidos que era lo que mas les preocupaba, pero por suerte terminaron el campeonato en cancha y haciendo historia.

En la semifinal se enfrentaron a Cuba, se llevaron la victoria y el pasaje a la ansiada final, los norteamericanos venían de vencer a todos sus rivales tambié, siendo el último, Italia.

La final que todos querían ver, las dos potencias del basket mundial, los que venían invictos en competencias oficiales (desde 1936), contra el rival de todas las canchas, deportivas, económicas, sociales y políticas.

La URSS comenzaba mejor y desde el inicio iba a sacar ventaja que fue manejando a lo largo del juego. Sergi Belov, Modestas Paulauskas y Aleksandr Belov eran los que mantenían esa renta de 6-8 puntos a lo largo del duro juego, bastante cortado que terminó con un par de estadounidenses en el banco. La diferencia llegó a ser de 10, pero como todo equipo yankee, hasta el final no hay ventaja que valga. De a poco fueron descontando, los intentos de bajar el reloj y anotar por parte de los soviéticos no daban resultado. En la última, un robo en primera línea de Doug Collins (el mejor de USA) le permitió correr y cuando fue a tirar la bandeja fue fauleado duramente por Zurab Sakandelidze dandole la chance de pasar con dos libres y tres segundos por jugar.

Hasta acá el partidos se había desarrollado dentro de parámetros normales pero la polémica invadió esos últimos tres segundos.

Foto: Agence France-Presse

Collins encestó ambos y USA pasaba 50-49 con tres segundos por jugar, los soviéticos sacaron rápido, haciéndole llegar la pelota a Sergei Belov pero se detenía porque habían pedido minuto aunque el reloj había corrido dos segundos. Jueces, comisionados y entrenadores discutieron si el tiempo fuera estaba en orden y finalmente se lo dieron a la URSS que repondría debajo de su aro.

La URSS sacaba por segunda vez debajo de su aro, ponía la pelota en cancha y el tiro de Aleksandr Belov iba desviado pero no había puesto el reloj en los tres segundos que deberían quedar y todo el banco soviético protestó nuevamente sobre la mesa. William Jones, secretario general de FIBA, intervino y determinó que debían quedar tres segundos por lo que deberían volver a repetir la jugada.

Ivan Edeshko sacó de fondo y puso la pelota larga a Alexander Belov que recibió en el libre del otro costado, girando y con un jump shot directo a la red, metió el game winner para que la URSS se quede con el oro olímpico y corte la racha de siete medallas y 63 partidos del USA Team.

Foto: Bettmann/Corbis

Los que protestaban ahora eran los estadounidenses que no podían creer como había sido derrotados. La última jugada había sido disputado tres veces y en la definitoria no pudieron defenderla y la medalla dorada se les escapó de las manos. No se presentaron a la ceremonia de premiación, qudeando el podio vacío y las medallas en manos de los organizadores. Los jugadores no las aceptaron, incluso varios, Doug Collins por ejemplo, han puesto en su testamento que no autorizaban a reclamarlas. Todos los años llega la notificación, por parte del COI, de que están las medallas para  retirar pero hasta el día de hoy siguen en un banco en Suiza.

Los 12 de URSS:

Sergei Belov (Rusia), Modestas Paulauskas (Lituania), Alexander Belov (Rusia), Ivan Edeshko (Rusia), Alzhan Zharmukhamedov (Kazakhstan), Mikheil Korkia (Georgia), Zurab Zakandelize (Gerogia), Aleksandr Boloshev (Rusia), Anatoli Polivoda (Ucrania), Sergei Kovalenko (Rusia), Gennadi Volnov (Rusia) y Ivan Dvorny (Rusia).

Los 12 de USA:

Kenneth Davis, Doug Collins, Tom Henderson, Mike Bantom, Robert Jones, Dwight Jones, James Forbes, Jim Brewer, Tommy Burleson, Tom McMillen, Kevin Joyce y Ed Ratleff.

 

 

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