Lillard y Portland: Un lazo especial

Lillard y Portland: Un lazo especial

Damian Lillard, jugador franquicia de los Portland Trail Blazers, tiene una relación especial con la ciudad de Portland que va más allá del basquet, refiriéndose directamente a historias de su infancia y cómo lo moldearon para ser la persona y el jugador que hoy conocemos. Te lo resumimos desde su punto de vista.

Por Max Pérez.

El nacido en la ciudad de Oakland, California, fue elegido por la franquicia de Portland en el NBA Draft 2012 y desde ese entonces, nunca ha proyectado su nombre en la parte de atrás de otra camiseta. Muchos especularon y seguirán especulando sobre su salida de los Blazers, ya que solo han podido llegar a la final de conferencia del Oeste con el al mando y la percepción es que el tiempo se le va acabando. Sin embargo, Lillard no lo mira desde esos ojos. A pesar de su hambre por un campeonato, Lillard considera otros factores por su decisión de mantenerse en la ciudad de Portland, atribuidos a su estilo de vida de la infancia y adolescencia, que lo dejó valores que están por encima de la naranja.

Lillard nació y creció en la ciudad de Oakland en el estado de California. Mantuvo una relación competitiva y cercana con su hermano mayor, Houston. Aficionado de chico por la lucha libre de los Estados Unidos, Lillard siempre retaba a Houston aunque este último era más grande, tanto en edad como físico, y buscaba ganarle. Houston accedía, viéndolo como una oportunidad para endurecer al joven Lillard. La vida en Oakland era brava para los niños de la edad de el, se ponía peligrosa la ciudad cuando caía el sol, vio muchas peleas callejeras con armas involucradas que lo marcaron por vida e incluso fue apuntado por un arma volviendo de practicar.

Cuenta Damian que su interés por el básquetbol no fue innato, surgio un día que decidió faltar a la escuela e ir a jugar al básquetbol con Houston y los amigos. Lillard, más chico que el resto, se encontró diminuto frente a estos. Crossovers y tapas por doquier junto con su competitividad, le cambiaron la vida. Una rama que formaba un círculo de un árbol en la casa de su abuela se convirtió en su nuevo santuario. Horas tirando, pasaban la gente del barrio y los retaban a un mano a mano, no importaba quien era. Lillard veía a menudo a su madre estresada y luchando con la situación económica de su familia. A los 12 años, le prometió que iba a llegar a la NBA.

En el cuadro de los Oakland Rebels, encontró un mentor. Phil, tecnico y padre de uno de sus compañeros de equipo, representaba un ciudadano modelo de Oakland descrito por Dame Dolla, humilde, trabajador, amante de su comunidad y cambiando la vida de los jóvenes. Las familias de los jugadores de los Rebels no tenían la mejor situación económica y los adolescentes tenían que rebuscárselas por las suyas. Vendían rifas, caramelos, suscripciones de revistas, lo que sea. Con su trabajo, Lillard se convirtió en un jugador deseado por otros equipos, como los prestigiosos Oakland Soldiers, equipo con integrantes pertenecientes a otra situación social. No se interesó, diciendo que no conocían la mitad de las cosas de lo que había vivido y lo que había hecho con sus compañeros para poder disfrutar del deporte.

Sentimiento muy surreal para el número 0 de Portlando cuando recibió varias ofertas de varias universidades. No eran las más prestigiosas pero Dame no le prestó atención a eso, el hecho de una educación gratuita ya era mucho. La universidad de Weber State fue muy insistente, incluso cambiando la opinión de la abuela de Lillard sobre la misma y el astro finalmente los terminó elegiendo. En la universidad del estado de Utah, encontró otro referente en tecnico Phil Becker. Becker, sabiendo que Dame tenía todo el potencial del mundo, lo exigió a mas no poder. El espíritu competitivo de Lillard aparecía e incluso se peleaba con Becker, lanzándole pelotas de basquet en su dirección y terminaba con Becker echándolo, en varias ocasiones. Mirándolo ahora, Lillard agradece la actitud que tuvo Becker con el.

Unos cuatro años impresionantes lleno de premios individuales para Lillard en Weber State. Se palpitaba su nombre siendo anunciado por David Stern entre los primeros picks. Sin embargo, se quebró el pie su último año de universidad y solo pudo jugar nueve partidos. El joven Lillard fue ahogado por sentimientos de ansiedad y desesperación, pensaba que su chance se le iba.

Estaba equivocado. Fue elegido por los Portland Trail Blazers en el sexto puesto. Una ciudad y equipo que se asemejaba y compartía un sentimiento de lucha con Dame. Portland apostó por jugadores como Brandon Roy y Greg Oden para que los lideren pero ambos vieron sus carreras acortadas por lesiones. Estrellas del pasado como Clyde Drexler o Bill Walton decidieron terminar sus carreras en otras ciudades. Antes de la llegada de Lillard, no habían ganado una serie de playoffs desde el año 2000. Una ciudad cuyos hinchas han sufrido por el básquetbol y sin embargo mantienen su lealtad, buscando sobresalir. Así lo ve Lillard. La franquicia de Portland apostó por el joven nacido en Oakland y el tiene como valor supremo la lealtad por encima de cualquier otra cosa.

El base de Portland escucha las críticas con respecto a su contrato a largo plazo para asegurarse la suma de dinero, realidad de muchos jugadores hoy en día. Sin embargo, reclama que la gente no entiende, que va mucho más allá de la plata o la comodidad. Damian se considera una persona que ha tenido que luchar por lo más mínimo toda su vida y se identifica con la ciudad de Portland en ese sentido. Quiero ser el hombre para la franquicia hasta que termine su carrera y tratar de darle una alegría a su gente.

Dejamos la version contada por el propio Damián Lillard, mostrando una versión de si mismo que pocos conocen.

https://www.theplayerstribune.com/en-us/articles/damian-lillard-loyalty-over-everything