Foto: Micaela Ferraro

Se nos fue El Metro 2019 con Miramar campeón y con Peñarol como segundo ascenso. Welcome acompañó a Larrañaga como los descensos y en DobleyFalta es tiempo de repasar lo mejor del torneo de los barrios y cantinas.

El quinteto votado por nuestro staff fue:

Base: Nicola Pomoli

Pomoli fue el más destacado de Colón en El Metro en su primer torneo de este estilo, en el playero había debutado en la pasada Liga y de buena manera para su juventud. Siempre manejando los hilos y con soltura, pareciendo que lleva varios años de carrera y jugando como lo hace en el sub23.

Escolta: Juan Viana

Viana fue de los más regulares de Cordón junto a Perris Blackwell, los dos mantuvieron al albiceleste arriba, siendo fundamentales cuando estaban en juegos decisivos, ante la UA el tercer punto y en el Palacio en la segunda final por el ascenso. Juan terminó con 13.5 puntos y 2.8 asistencias por juego.

Alero: Federico Soto

Miramar fue el equipo que más intensidad le puso y Soto es una de las causas. El alero de Trouville siempre fue opción de salida para correr la cancha y dar opciones de ataque rápido pero para eso también defendió de gran manera, fajándose con jugadores más grandes en cada jornada. Sus números fueron de 11.6 puntos y 9.3 rebotes.

Ala-pivot: Martín Rojas

Rojas fue el mejor nacional de un Larre Borges que sufrió lesiones importantes pero que pudo llegar a Playoffs igual. El oriundo de Biguá volvió a mostrar un gran nivel, siendo junto a Paul Harrison las principales vías en ataque y un seguro en defensa con tapas a pesar de su altura. Los promedios fueron de 18.3 puntos y 10.7 rebotes.

Pivot: Zygimantas Riauka

Riauka fue la figura de Miramar y el MVP del Metro, uno de los argumentos del monito para levantar la copa. El lituano mostró ser un gran jugador de basket y también buen compañero, comprometido con la causa aportó desde la primera fecha y dejó claro que venía a ganar y no a hacer sus números. Cerrando bien la pintura y buscando correr la cancha con pases luego del rebote, fue vital para el juego que quería el entrenador. Aunque sus números fueron excelentes, terminando la presentación con Miramar promediando 17.3 puntos y 9.3 rebotes por encuentro.

El mejor sub 23 fue de Nicola Pomoli, el oriundo de Malvín fue el goleador del torneo, con 21.8 puntos, 8.9 rebotes y 4.7 asistencias por encuentro, siendo la principal arma de un Colón que sorprendió con su rendimiento y tuvo a mal traer a Peñarol en los dos partidos de semifinales. Con su alto ritmo característico, se llevó aplausos en cada fecha siendo un joven líder.

La votación por la revelación fue pareja, Felípe Rodríguez de Unión Atlética y Nicolás Pereyra de Stockolmo fueron los que se llevaron los votos. Rodríguez fue ganando minutos con el correr de los juegos y cuando se fue Corbin Jackson, el pibe del club mostró que puede defender a hombres más grandes y que en ataque cuando lo buscaron pudo responder. Contra Cordón junto a Federico Ambrosoni fueron importantes en los alargues para igualar la serie que después cayeron. Pereyra fue el base titular de la S y manejó bien al equipo, el rendimiento general no fue el mejor pero el botija de Defensor Sporting con intensidad defensiva y triples en el otro costado se ganó la confianza de Luis Silveira y en varios juegos estuvo los 40 minutos en cancha.

El mejor sexto hombre se lo quedó Imanol Asaravicius, fue el revulsivo cuando al carbonero no le salían las cosas. Siempre entró y subió la intensidad de la defensa, jugó de tres y de cuatro marcando a hombres más grandes y lo hizo muy bien. También aportó en ataque, con rompimientos, corriendo la cancha y yendo por segundas oportunidades. Los focos no estaban sobre el pero es una de las piezas claves para que el manya vuelva al círculo de privilegio. Terminó promediando 9.8 puntos y 5.6 rebotes.

El Director Técnico del Metro fue Esteban Yaquinta, un proceso que llevaba cuatro años, con varios jugadores repitiendo planteles anteriores. Desde la primera fecha mostraron su intención de juego, defender y correr, compartir la pelota y el plantel lo entendió de gran manera. Ganando y perdiendo como equipo, tuvieron la suerte de contar con un foráneo que comprendió por dónde iba la mano y aportó su granito de arena como cada uno del plantel. Una larga rotación que les valió para mantener las piernas y el ritmo ante equipos que jugaban con seis o siete, que cada uno sepa su rol fue la clave para que el monito trepe a la próxima Liga.

Para terminar, creo que merece destacar también a Khapri Alston y Corbin Jackson, que por problemas personales no pudieron terminar el certamen pero que hasta que se fueron estuvieron en la conversación de quién estaba siendo el mejor jugador. Los dos fueron queridos por sus hinchas y dejaron las instituciones con aplausos, por sus acciones adentro y fuera de la cancha.

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