A pesar de su joven edad, Mateo Bianchi aparenta maduro y centrado. El espigado jugador de las formativas del club Defensor Sporting quiere llegar a jugar en el más alto nivel del básquet europeo, y admite que no tiene ningún referente a nivel nacional ni internacional. Uno de los proyectos más importantes en Uruguay, charló con nosotros. 

El pibe de 16 años de edad nos recibió en el frente de su casa, en el barrio Punta Carretas, a algunas pocas cuadras del club Defensor Sporting, donde él a diario entrena. Era una tarde de calor, y poco a poco el rubio jugador que sueña en grande nos comenzó a contar un tanto más de él. Los comienzos en el deporte, lo que ha transitado en los últimos meses, y lo que se le viene dentro de muy poco tiempo.

Mateo, desde siempre, destacó por su altura, nada normal en un chico de tan corta edad en nuestro país. Aunque eso al principio lo bloqueaba de la posibilidad de comenzar a jugar al básquet. “Antes no quería jugar porque estaba negado. En todos lados por mi altura, me decían que tenía que jugar”. De todas formas, llegó el momento de picar la naranja por primera vez. “Un día mi viejo me llevó a ver un partido en Defensor, y ahí me enganché. Tenía 13 años”. Para él “al principio era un hobby, no una obligación. Arranque con Santiago Canto. Primero me hacía ir tales días, para hacerlo más entretenido, pero me terminé enganchando muy rápido”. De igual modo, evolucionó rápidamente. El alero de 2.04 de estatura remarca la importancia de la aparición del entrenador Rodrigo Marín en su proceso de desarrollo individual. “Cuando empecé no sabía prácticamente nada, y al ser alto me mandaban a jugar de “5”. En parte lo más básico, en la posición que se necesita tener menos habilidad. Esos fueron los primeros meses. Ya a partir del siguiente año, que comencé con Rodrigo Marín, infantiles primer año, comenzamos a priorizar la técnica individual, desarrollar un poco más el dribbling y el tiro para poder ir abriéndome y jugar afuera”. Su entrenador, Rodrigo Marín, también charló con nosotros y se refirió a Meto; “La formación de Mateo al igual que la del resto de los chicos y chicas en el club, está en manos de un grupo de trabajo. Contamos con preparadores físicos, Psicologo, nutricionista y fisioterapeutas. En las formativas del club lo primero a destacar es que el trabajo y el desarrollo va siempre en función del colectivo. A partir de esta premisa se trabaja considerando las particularidades individuales y las necesidades de cada uno. Se establece un plan físico y nutricional. Se plantean objetivos con el jugador y se trabaja en pos del cumplimiento de estos, sin apresurarse o querer logros inmediatos. Es importante que disfrute del proceso de desarrollo para que mantenga sus ganas de mejorar. A partir de esto se evalúa y ajusta el plan dependiendo de la evaluación. Mateo tiene un gran talento físico y va creciendo en su juego día a día, y el factor clave de esto es su entusiasmo por aprender. Se le están abriendo puertas para que siga aprendiendo a un alto nivel y aprovecha muy bien las oportunidades para seguir sumando experiencias que disfruta mucho”. Además, el joven entrenador del fusionado, no quiso ponerle un techo a la proyección del chico; “No es bueno, como docentes, establecer un techo a ningún jugador. Justamente fomentamos que el trabajo y la dedicación pueden hacer ese techo desaparecer y que cada uno logre caminar en pos de sus sueños. Ese camino es el más importante. En el caso concreto de Mateo y teniendo en cuenta su voluntad de ser cada día un poco mejor, consideramos que está en condiciones de ir por todo lo que se planteé”.

Su estatura no es común en nuestro medio, y eso lo colocó rápidamente en la mira de las selecciones formativas. Entre risas comentó; “Fue en 2016, en cancha de Atenas con la generación 2001. Yo era infantil primer año, llevaba un año jugando al básquetbol. Me citaron obviamente por la altura. Yo, ahí no sabía lo que era una preselección, me enteré ahí, iba viendo cómo iban cortando gente, hasta que quedaban los 12 para viajar. Yo quedé hasta los 18”. 

Para él, el tiempo pasó, evolucionó, creció algunos centímetros más y fue tomando cada vez más protagonismo en el equipo de Punta de las Carretas. El año pasado comenzó jugando en Cadetes y Juveniles, aunque terminó siendo titular y protagonista del equipo Sub 23. Pero lo más destacado fue su debut en primera, dirigido por Álvaro Ponce. Fue el 30 de octubre en la victoria del fusionado ante Verdirrojo en cancha de Larre Borges.

 

"Estar todo el día concentrados fue tremendo"

Luego llegó el viaje con la selección 2002-03 a China, donde los chicos tuvieron un mes entrenando al más alto nivel. “Nos enteramos en diciembre. Marcelo (Capalbo) hizo un grupo por Whatsapp. Ahí fue pasando información y después hizo una reunión de padres”. Con voz y mirada centrada, “porzi”como le dicen sus compañeros, marcando el parecido físico con la estrella de la NBA Kristaps Porzingis, agrega que “no estaba muy nervioso, estaba bastante tranquilo. Terminé de armar la valija una día antes”.

Para él “fue tremendo el viaje, sin lugar a dudas. Los entrenamientos nos sumaron muchísimo. Tanto como grupo humano y como equipo. Si bien éramos 6 de la 2002 y 6 de la 2003, nuestra categoría (2002) no había tenido una instancia así, como ya la tuvo la 2003. Entrenando todos juntos y concentrados. Entonces nos sumó muchísimo en eso, y veíamos la diferencia entre ellos y nosotros, que éramos más nuevos jugando juntos”.

No solamente estuvieron en China, si no que a la vuelta se quedaron unos días en España, donde aprovecharon para hacer un par de amistosos de alto nivel. “En España jugamos contra Estudiantes Movistar y después contra una universidad. Perdimos los dos partidos, con Estudiantes por 54, aunque jugamos con un equipo U18 (2001 y 2002). A mí me encantó ese partido, porque fue increíble cómo nos dimos de lleno contra una pared de realidad. Yo nunca me sentí en desventaja de fundamentos, aunque obviamente me falta. Todos sentimos que nos sirvió muchísimo. Yo llegue acá y lo que más tenía ganas era entrenar, con la cabeza en eso”. La genética y el estado atlético fue una de las diferencias que notó. “Físicamente estaban mucho mejor ellos que todos nosotros. Era como jugar contra cinco jugadores. Dejando de lado el pivot que sobresalía físicamente, medía 2.10, era lo mismo, yo no sabía a quien marcaba. Era lo mismo marcar al base, al escolta, alero o ala pivot”. Mateo muestra optimismo de cara al futuro, y siente que “al compararnos con los rivales de China o España, es algo que no está tan lejos. Obviamente que hay una diferencia, pero entrenando, con el tiempo se puede achicar. A esta altura no pienso en otra cosa que en jugar al básquetbol”.

 

 

A los días de llegar a Uruguay tuvo que viajar rumbo a Buenos Aires, donde junto a otros dos uruguayos (Rafael Previatti y Joaquín Rodríguez), formaron parte del Youth Development Program Elite Camp, campus que reunió a los mejores proyectos de Argentina, Chile y Uruguay en las generaciones 2002,2003,2004 y 2005. Entre risas, Mateo nos comentaba que “poco tiempo antes de ir a China me llegó un e-mail de Nike pidiéndome talle de ropa. Y en China mismo me enteré que era para el campus, me contaron Joaquín (Rodríguez) y Marcelo (Capalbo)”.

Para la joya que tiene el elenco violeta “fueron dos días muy intensos. Tuvimos seis prácticas y dos partidos, terminaba acalambrado el día. Teníamos dos de técnica individual, una práctica colectiva y después el partido.”. Mateo destaca cada fin de semana en las formativas, pero al salir a competir con otros chicos de la región notó el cambio. “Me sorprendió el nivel general. Está divino poder entrenar así. Todos tienen un nivel similar o más alto, y también peleando por un puesto en parte. Yo no fui con la cabeza en quedar en ese top 5, fui con la cabeza de querer ir a mejorar y aprovechar la oportunidad, pero se notaba que había una competencia”. Además, Mateo marcó la diferencia principal del campus en relación a lo que acostumbra a jugar domingo tras domingo en formativas; “Los dos pivot medían 2.05 y después eran todos mucho más atléticos”.

El chico fusionado, tras ser elegido en el top 5 del campus junto a otros cuatro chicos argentinos, nos comentó, con alegría y desconcierto, lo que se le viene; “Somos 20. Los cinco elegidos en Brasil, los que quedamos en Argentina, se va a hacer otro campus en el caribe, y otro más, que no me acuerdo donde es. Ahí quedamos esos 20, que vamos a Estados Unidos como el equipo de latinoamérica. Y ahí tendríamos entrenamientos y partidos contra USA Basketball”. Además agregó que también se podría sumar algo más en Europa y que aún no tiene ninguna fecha ya pactada.

Además de entrenar con las tres categorías más grandes de Defensor Sporting (cadetes, juveniles y sub 23), Mateo se encuentra entrenando una vez por semana en el CEFUBB para lo que será su debut oficial con la selección, en el Sudamericano U17 que se jugará en noviembre. Y sabe que el torneo será clave para darse a conocer y logar emigrar. “Pienso que el Sudamericano me va a abrir bastantes puertas para eso. Esforzándome se me podría dar. Mi meta es, ahora hacer el mejor año posible, el mejor Sudamericano posible, y ya el año que viene arrancar a ver para afuera. Tengo más en mente Europa que Estados Unidos”. El pibe sueña en grande, y entrena para lograr todos sus objetivos. Sabe que para su desarrollo, la posibilidad de emigrar es fundamental, y jugar tanto en España como más adelante en la Euroliga es algo que lo entusiasma. Para él, en diez año “lo más lindo sería estar jugando en Euroliga. Verme no me veo en ningún lado. Ahora estoy acá. Pero si, un sueño sería jugar Euroliga, ni hablar de NBA”. 

 

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