En otra entrega de la nueva sección de Doble y Falta, repasamos a un jugador que dejó su huella. Un pasado fabuloso y un presente que sigue dando que hablar. El deportista de la época en Argentina; repasá todo sobre Emanuel Ginóbili.

Existen muchos expertos en el mundo del deporte que señalan al bahiense como el mejor deportista argentino, lo cierto es que a base de esfuerzo, dedicación y amor por el basquetbol, Ginóbili se convirtió en un referente para el mundo deportivo en general. No sólo por su manera de jugar sino por su sentido de profesionalismo, que día a día lo deja en evidencia de todos, al salir a una pista de baloncesto en la NBA.

UNA HISTORIA DE VIDA

Ginóbili viene de una familia de jugadores de baloncesto. Leandro, su hermano mayor, se retiró en 2003 tras siete años en la liga argentina, mientras que Sebastián jugó tanto en la de su país como en la española. Su padre Jorge fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, donde Manu aprendió a jugar. Dado esto cuando uno se pregunta cómo pudo llegar a tanto un sudamericano no es casualidad, el gen está, una familia que vivió y respiró basket siempre, a la cual Manu, el menor de los Ginóbili, no le fue esquiva.

Como muchos argentinos, Ginóbili es descendiente de inmigrantes italianos, por lo que posee la doble nacionalidad con Argentina e Italia. Como resultado de sus viajes, puede hablar los idiomas español, italiano e inglés con soltura. En 2004, se casó con Marianela Oroño, con quien ahora tienen tres hijos: dos mellizos, Dante y Nicola de 7 años, además de Luca el menor que tiene 3 años.

LA CARRERA

Emanuel David Ginóbili, argentino nacido en Bahía un 28 de julio de 1977, comenzó su carrera como basquetbolista en 1995 jugando para el Andino Sport Club, para luego recalar en Estudiantes de Bahía Blanca en 1996. Club de su ciudad natal con el cual jugó hasta 1998. Luego dio el salto a Europa para aterrizar en suelo italiano, en la temporada 1998-99 firmó un contrato por tres temporadas con Reggio Calabria de la Liga Italiana, en donde jugó hasta la temporada 1999-00. En el 2000-01 pasó a jugar para el Kinder Bologna, en donde ha jugado hasta su llegada a la NBA para defender a los San Antonio Spurs, drafteado en la posición 57 en 1999, aterrizó en Texas.

SUS PREMIOS

En Europa ganó dos MVP consecutivos de la Liga Italiana de Baloncesto (temporadas 2000-2001 y 2001-2002), un MVP de Copa de baloncesto de Italia del 2002, un MVP de las Finales de la Euroliga de 2001 y la Triple Corona (la Liga Italiana de Baloncesto, la Copa de Italia y la Euroliga de la temporada 2000-2001, respectivamente). En la NBA obtuvo cuatro anillos en los años 2003 (primera temporada), 2005, 2007 y 2014. Además de disputar dos All-Star Game en 2005 y 2011. Consiguiendo su trofeo individual en la mejor liga del mundo en el 2008, cuando fue elegido Mejor Sexto Hombre de dicha liga.

EL “BIG THREE”

Un trío formado por Tim Duncan, Tony Parker y el propio Ginóbili fue único e irrepetible como todo acontecimiento en el cual el bahiense tuvo participación. Sin dudas un grupo de jugadores que marcó una manera de jugar al basket, no sólo cuando se habla de técnica y conceptos, sino también fuera de la cancha, siendo los tres grandes referentes de San Antonio, de la NBA, y especialmente del mundo deportivo.

Juntos, dicho trío obtuvieron cuatro anillos de la NBA, más de 1.000 partidos jugando juntos, siendo el respeto y el profesionalismo armas claves para el desarrollo del juego espectacular que lo ganó todo.

Inexorablemente este glorioso trío de grandes jugadores de basket dejó de salir a pista cuando el 11 de julio de 2016, Tim Duncan anunció que se retiraría de la NBA después de una carrera de 19 años, con lo que puso fin a la era de los “Tres Grandes” de San Antonio Spurs.

LA VERDADERA SELECCIÓN 

Argentina se ganó gracias a un semillero grandioso, una verdadera selección de básquetbol que logró emocionar y conmover a propios y extraños, con un cúmulo de hechos sobre una cancha que fueron la historia gloriosa del básquetbol argentino. Siendo modelos a seguir en el presente .

En la selección Emanuel formó parte de una “Generación Dorada” que fue capaz de ganar cosas impensadas, conseguir trofeos que eran imposibles y devolver todo lo que les brindó este maravilloso deporte a base de esfuerzo y resultados increíbles.

El triunfo más destacado fue en Atenas, más precisamente en los Juegos Olímpicos de 2004 con aquella obtención de la medalla de Oro. Primero eliminando a la gran potencia del basket Estados Unidos en Semifinales y luego derrotando de manera espectacular a otro gran equipo como lo era Italia. Como no podía ser de otra manera con la aportación fundamental de Manu en todo el torneo, convirtiendo este doble milagroso ante Serbia por fase de grupos. Un triunfo muy festejado dado el rival de turno, quienes los habían dejado eliminados en Indianápolis, tomando revancha Argentina lograba aquella recordada victoria sobre el final del encuentro.

Sin dudas aquella selección que también obtuviera el SubCampeonato en el Mundial del 2002, el Bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín y nada más y nada menos que tener el dominio de América entera durante una década.

Los años pasaron y nuevamente Argentina competía en un Juego Olímpico. Esta vez sin títulos cosechados. En dicho torneo la despedida de la selección iba a decir presente luego de la derrota en Cuartos de Final de los Juegos Olímpicos 2016 de Río de Janeiro, contra Estados Unidos, Ginóbili se retiraba de la Selección Argentina con una inmensa cantidad de aplausos y una recordada ovación por parte de los hinchas. Siempre con el respeto y reconocimiento de propios y extraños, secándose las lágrimas en sus ojos se retiró aquella tarde dejando una huella única con la Selección Argentina.

SU PRESENTE

La mentalidad ganadora fue la que lo hizo crecer a nivel mundial a Manu, que explicó en una entrevista que además del talento tuvo “genes, suerte, que el día ese de 1999 cuando salió la bolilla de San Antonio me eligieran a mí y no a los otros 70 que había para elegir. Definitivamente la suerte fue fundamental ahí al igual que la genética porque salí de 1,98 y no de 1,64, porque tengo este cuerpo que me ayudó a superar dificultades y seguir a este nivel a los 40 años. Después no sé si es pasión o más que nada placer por hacer deporte, algo que mamé de mi familia, porque mi viejo era jugador de básquetbol. Si él era violinista capaz que yo hacia otra cosa. Me tocó a mí”.

Un presente que lo tiene como un deportista a imitar, una carrera sin estribos, con el profesionalismo y el amor por el básquetbol como pilares fundamentales para cosechar elogios de todo el mundo del deporte en general, compitiendo en una liga de élite frente a figuras de extremado prestigio del deporte.

Ahora voy mucho más tranquilo, si gano bárbaro porque todo el mundo quiere ganar, si perdés hice todo lo que pude para ganar. A veces entra, otras no. Entonces como que voy más relajado, ahora voy en velocidad crucero, sin los picos de emoción que tenía antes”, remarcó el argentino.

Mucho se habló esta temporada de su continuidad, seguramente al cabo de la presente 2017-18 también se volverá a comentar sobre su futuro, lo cierto es que Manu sigue teniendo combustible para dejar sin adjetivos a los expertos, que buscan explicaciones a cerca de su condición física, de la motivación y de la mentalidad que conlleva jugar a semejante nivel con 40 años.

Cumpliendo un rol exclusivo en San Antonio, reconociendo cada jugada como la palma de su mano y sobre todas las cosas sientiéndose un pilar fundamental de un equipo que lo sigue mimando como hace 16 años. El propio argentino es consciente que su continuidad en la máxima competencia se da de acuerdo al conocimiento tan aceitado del sistema de juego, un coach como Popovich que lo quiere como a un hijo y una afición con la cual tiene un lazo imposible de romper.

COQUETEANDO CON EL RETIRO

El retiro sigue siendo como la persecusión entre el Coyote y Correcaminos, si bien el “Pibe de 40”, como lo llaman ahora dadas sus cuatros décadas y su espectacular andar en las pistas de baloncesto, tiene aún bastante por dar según los fanáticos, sigue sin confirmar su fecha de retiro. Tanto es así que a varios nos dejó expectantes en la culminación de la anterior temporada cuando no habían datos sobre su futuro.

Lo cierto es que Manu volvió a regalarnos otra temporada más, no sólo de basket, sino de una demostración de pertenencia con una franquicia que lo adoptó como si jugaba toda la vida allí. Un Popovich fundamental para que él se siga sintiendo importante en la mejor liga del mundo, compitiendo contra jugadores de altísimo nivel y mostrándose útil a pesar de sus años.

Consultado acerca de su futuro, Ginóbili contó que “no cierro ninguna puerta pero a veces pensás y considerás que cada partido puede ser el último y a esta edad no te recuperás de un golpe en cinco días o menos. Por eso juego cada partido como si fuera el último, pero no como un desaforado sino tratando de respirar hondo, bajar las pulsaciones, valorar donde uno esta y estuvo durante tantos años”.

Además de ser un deportista impresionante, está dejando una huella imborrable en Texas, una huella imborrable para los amantes de un deporte que tiene a la emoción y la frustración como formas de aprendizaje constantes, pero que sin lugar a dudas tendrá a una leyenda para siempre, y ese será Emanuel David Ginóbili.

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