Tras una opaca presentación de Uruguay en esta primera ventana rumbo a la AmeriCup 2021 analizamos lo que pasó y lo que se viene. 

 

En la primera parada en estas clasificatorías para la AmeriCup 2021 aparecía Brasil. Potencia americana, pero que jugaría con una plantilla con jugadores únicamente pertenecientes a equipos de la NBB. Sería duro, pero lejos de ser imposible. Kogan contaba con varios jugadores con gran trayectoria internacional, como Fitipaldo, Parodi, Barrera o Esteban Batista.

Ambos enfrentamientos terminarían con la victoria de la verdeamarela. El primero fue en Curitiba, y fue en cifras de 83-72, mientras que el segundo se jugó en el Antel Arena y la victoria se la llevó el visitante por 83-76.

Tras los dos juegos de la semana pasada hay varios aspectos destacables. Empecemos por lo positivo. Sin lugar a dudas las actuaciones de Bruno Fitipaldo y Luciano Parodi son lo más positivo que mostró Uruguay en estos dos enfrentamientos ante Brasil. A pesar de las dos derrotas, el “1-2” sacó la cara. El jugador del San Pablo Burgos fue el mejor exponente uruguayo, aportando 19 puntos en Curitiba y 30 unidades en Montevideo. Mientras que el base sanducero aportó 18 y 16 puntos respectivamente, además de 11 asistencias sumando ambos encuentros. Bruno y Luciano dejaron bien en claro que son los lideres de esta selección, y que serán quienes tomen la posta en el liderazgo de una nueva renovación, cuando Esteban Batista ya no esté y comiencen a aparecer los nuevos valores.

Las buenas actuaciones de Parodi y Fitipaldo también dejan en evidencia algunas falencias y aspectos que debemos cambiar más pronto que tarde si queremos competir a otro nivel. La cantidad de minutos que jugaron, tanto los dos antes mencionados como Esteban Batista y Gustavo Barrera marcan la poca rotación que mostró el entrenador celeste. El pivot estuvo casi 30 minutos por encuentro, Barrera promedió 35 minutos por juego, mientras que Fitipaldo estuvo más de 33 minutos por juego y el ex Hebraica y Macabi, Luciano Parodi jugó poco más de 32 minutos por noche. A las claras se vio, que en el alargue del segundo encuentro el equipo llegó fundido al final. A nivel internacional se juega a un ritmo muy alto, por lo que no nos podemos dar el lujo de jugar con siete u ocho jugadores ni varios jugadores que superen los 30 minutos por encuentro.

Algo ya conocido, de lo que nadie se va a sorprender son las pocas caras jóvenes que nuestra liga fomenta. Algo que termina pasando factura para luego armar la selección. En este sentido hay varios aspectos para cambiar. De las pocas oportunidades que se les da a los “pibes” en nuestro básquet ya lo hablamos, una y mil veces. Pero también hay otros puntos a donde apuntar. Salvo el trabajo que ha generado Marcelo Capalbo como la cabeza principal en las selecciones formativas, y algunos otros entrenadores formadores de talento en nuestro país, se sigue apuntando, en cuanto a la formación de nuevos talentos, al lado contrario a donde el mundo mira y camina. ¿Hace cuánto no formamos un tirador para nuestra selección? ¿un alero moderno? ¿y un “4” para cuando no esté Calfani?. Por varios momentos, en esta primera ventana el equipo estuvo integrado por tres bases (Parodi, Fitipaldo y Barrera) y dos pivots (Esteban y Kiril). Claramente hay una falta notoria en algunas posiciones. Pero, para estos dos duelos con Brasil el entrenador tenía de donde echar mano. Si hablamos de jóvenes, entre los 13 jugadores que se cambiaron, había cuatro jugadores por debajo de los 23 años. Emiliano Serres (gen.97) Martín Rojas (gen.98), Joaquín Rodríguez (gen. 99) y Nahuel Lemos (gen.99). El único que contó con minutos de calidad fue Martín Rojas, quien estuvo 22 minutos en el segundo encuentro. Serres y Rodríguez tuvieron pocos minutos en cancha, siendo los dos jugadores a potenciar, en vistas de su muy buena actualidad en el básquet argentino y que podrían cumplir dos funciones que en el actual plantel faltan. El jugador de Obras sería una gran solución para la posición del alero, con sus 2.07 de estatura. Mientras que el ex Aguada también elevaría la altura del equipo en cancha y le daría mayor vértigo al ataque. Por otro lado, Nahuel Lemos se cambió en Brasil pero no ingresó, mientras que para el partido en el Antel Arena su lugar fue ocupado por Marcos Cabot. Es verdad, el entrenador tiene poco material para sacar de la LUB pensando en una renovación, pero lo que había y llevó no lo utilizó. En cambio, Brasil le dio protagonismo a sus jugadores jóvenes. Yago Meteus (gen.99) aportó 21 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias en los dos juegos, George De Paulo (gen.96) hizo lo propio con 24 puntos, 5 rebotes y 11 asistencias, mientras que con tan solo 17 años, Guilherme Carvalho aportó 7 puntos en el primer encuentro y en el Antel Arena fue el escolta titular de la verdamarela, anotando 4 puntos.

Debemos mirar hacía adelante. El objetivo tiene que estar en la clasificación al Mundial 2023. Estar en la próxima AmeriCup 2021 tiene que ser obligación, en un grupo en donde clasifican tres de las cuatro selecciones, más allá de haber comenzado con dos derrotas. ¿Qué hay adelante?. A fines de junio participaremos del Preolimpico. El objetivo claramente no será la clasificación a Tokio 2020, con los pies en la tierra sabemos que es prácticamente imposible lograr la clasificación, en un grupo que cuenta con Turquía y Republica Checa, y solamente clasifica a la cita olímpica el primero. Ya lo dijo el capitán Bruno Fitipaldo en el programa radial Puro Básquetbol“En el Preolímpico no vamos a competir y es un torneo de gran nivel que tenemos que aprovechar. Debemos pensar a futuro, tener un plan anual y fijarse objetivos a largo plazo. Hay que mirar hacia adelante, elegir la manera de la que queremos perder, si vamos a proyectar para adelante y formar algo. De un día para el otro no jugas a ese nivel. Hay nervios, la única manera de sacarse eso de arriba es jugando”. En este sentido, será esencial llevar jugadores pensando en que sumen una muy buena experiencia de cara a su futuro con la selección. Allí hay algunos nombres que resaltan para que se sumen al equipo, como lo son Santiago Vescovi, que no estuvo frente a Brasil porque se encuentra compitiendo en la NCAA con la Universidad de Tennessee, Agustín Ubal enorme proyecto que se encuentra en el Barcelona de España o el propio Juani Ducasse de la Universidad de Santa Clara, que ya supo vestir la celeste en algunos torneos, como en los pasados Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Hay talento que se está formando fuera de fronteras, que golpea la puerta. Una liga con mayor protagonismo de los jóvenes y un nivel de competencia mayor al actual se necesitan para que el nivel de nuestra selección también se eleve. Una cosa va de la mano de la otra. Está claro que la selección no es un ente aparte del básquet local. Es hora de que todos los estamentos de nuestro básquet se pongan firmes, dejen de buscar el bien propio y comiencen a pensar en el desarrollo del deporte. Los de al lado avanzan, es el turno de que también lo hagamos nosotros, sino va a ser tarde después.

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