Pese a que en un principio se esperaba lo peor, la resonancia margnética a la que se ha sometido Stephen Curry en Charlotte ha confirmado que no sufre daño estructural en su tobillo derecho.

Curry se lesionó la pasada jornada frente a New Orleans Pelicans, cuando apenas restaba algo más de un minuto para el final del partido, en lo que el jugador definió como “una jugada tonta”. Intentó robar el balón a E’Twaun Moore y terminó con el tobillo doblado.

Lidiar con problemas en los tobillos no es algo nuevo para el dos veces MVP. Antes de convertirse en uno de los mejores tiradores de la historia y conducir a Golden State a dos anillos, Curry debió enfrentarse a lesiones similares. Se recuperó y cambió el juego y la forma en que se mira a canasta en la NBA.

El base de Warriors sufrió un esguince en el tobillo derecho. El jugador no tiene daños estructurales en el tobillo, pero sí un esguince severo que le obligará a empezar cuanto antes la rehabilitación y permanecer en reposo antes de ser evaluado por los médicos dentro de 2 semanas.

Pensando en que se cumplan los plazos y Curry pueda volver a las canchas alrededor del 22 de diciembre, los Warriors deberían jugar hasta siete partidos sin él. No es preocupante, ya que solo dos de ellos serían contra equipos de playoffs: Detroit Pistons y Portland Trail Blazers. El resto de encuentros les enfrentará a Charlotte, Dallas, Memphis y Lakers en dos ocasiones.

Steph promedia en la presente temporada 26,3 puntos, 5,1 rebotes, 6,6 asistencias y 1,7 recuperaciones en los 23 partidos que ha jugado. Seguramente será extrañado por la franquicia campeona de la pasada temporada, aunque los Warriors pueden respirar aliviados ya que pronto estará nuevamente en las canchas.

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