Luego de 14 años Uruguay volvió a jugar en su casa y tras el torneo AmeriCup quedó una grata imagen para lo que se viene.

No era tarea fácil demostrarle a cada amante del basketball que la selección podía volver a refundarse. Se volvía a ser local tras mucho tiempo, la gente en dicho período fue perdiendo un sentido de pertenencia debido a muchos problemas y desintereses genéricos de los dirigentes, fueron llevando por mal camino a una selección que poco contagiaba sin resultados.

Bases claras con referentes a la altura como lo son Fitipaldo y Batista, sumando a un pilar como Granger, jugador elite que demostró todo el compromiso el cual se le reclamó en ocasiones anteriores que por diferentes circunstancias estuvo ausente. Tuvieron gran responsabilidad para llevar adelante a una selección que volvía a casa con la tarea tan difícil de devolverle al público con resultados un sentido de pertenencia.

Jugadores como Vázquez, Izaguirre y el propio Borsellino, marcados por selecciones poco exitosas pero no por eso dejaron de ser referentes de larga trayectoria con la celeste pintada. Porque si hay algo que tienen es lo que todo jugador de nuestro medio representa, un toque de distinción al resto, de la propia garra característica que los hace de armas para enfrentar encuentros adversos. Sin olvidar a Wachsmann, jugador experiente, que aportó varios minutos, esforzándose con todas sus armas para servir al equipo y suplir a una figura de la talla de Esteban.

Se vieron proyectos interesantes, con un Parodi liderando a una camada que viene en ascenso total y habiendo sumado un roce internacional importante, fue de gratitud ver jugar a Hernando Cáceres de manera auspiciosa. Sin desmerecer a un Ducasse en completa formación y con un futuro que nadie le encontrará el techo.

Agregándole la frutilla al postre sumaron minutos con buenos pasajes de juego tanto Zubiaurre como Iglesias, dos proyectos con nombre y apellido que vieron actividad, desarrollando su talento y encontrando confianza junto al resto del equipo que estuvo a la altura de la competencia internacional.

Sin lugar a dudas el balance es netamente positivo para todo aquel amante del basketball que pudo volver a disfrutar de su selección de local con destellos de gran juego, teniendo líderes y proyectos interesantes a desarrollar, con un objetivo claro en el horizonte: las eliminatorias.

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