En este cuarto capítulo de Memorias es el turno de escribir sobre el Estadio Doctor Héctor Grauert, más conocido como Cilindro Municipal.

El Cilindro Municipal se inauguró el 19 de enero de 1956 en Montevideo. Su arquitecto fue Lucas Ríos Demaldé y la estructura fue realizada por Leonel Viera y el ingeniero Alberto Sydney Miller. Ubicado entre las Avenidas José Pedro Varela y Damaso Antonio Larrañaga, fue un recinto multiuso de propiedad de la Intendencia de Montevideo. Además, fue escenario de diversos eventos deportivos, recitales, albergue de evacuados y utilizado como cárcel en la dictadura. En octubre del 2010 un incendio provocó el derrumbe del techo. El Cilindro fue parte de nuestra historia, en mayo del 2014 y en tan solo 12 segundos, quedó reducido en polvo y escombros.

La primera actividad que albergó estuvo relacionada con las empresas industriales en una Exposición Nacional de Producción. Esta exposición tuvo como particularidad que fue llevada a cabo por Héctor Grauert, por esto es que el recinto llevó su nombre. 

El arquitecto Mariano Arana dice recordar a la perfección cuando se construyó el Cilindro, “estaba en la facultad y lo fuimos a ver como estudiantes. Son de esos escalones que marcan la voluntad de un país de mostrarse a sí mismo el potencial que tiene”.

Un escenario con capacidad para más de 15.000 personas. Sus tribunas, Helsinski y Melbourne, recordaban los mayores logros internacionales de la selección uruguaya de básquetbol, las medallas de bronce en los Juegos Olímpicos de Helsinski 1952 y Melbourne 1956. Justamente, fue testigo de una inmensidad de partidos, siendo este deporte el que más utilidad le dio al recinto de cemento. De todas maneras, albergó otros eventos deportivos como boxeo, hockey, fútbol sala, voleibol, tenis de mesa y campeonatos de ajedrez. 

El básquetbol acaparó una infinidad de partidos a nivel local e internacional. En 1967 Uruguay fue sede del quinto Campeonato Mundial de Básquetbol y el Cilindro fue su escenario. Para esto, el Estadio tuvo que remodelarse en su interior, se construyeron tribunas, vestuarios y cabinas para la prensa un tanto lejanas. Llegó a tener en aquella época una capacidad de 18.000 personas. Fueron treces las selecciones que disputaron el campeonato y Uruguay quedó en séptimo lugar. El campeón fue la Unión Soviética y segundo Yugoslavia.

El Cilindro fue y será parte de la historia del básquetbol nacional. Luis Pierri, ex jugador, es uno de los máximos ganadores a nivel de selección. En una entrevista extraída del programa Cámara testigo, Pierri contó “fuimos a jugar el Sudamericano del 81, fue mi primera visión del Cilindro. Primero, vacío. En aquel momento todo era muy frío, los vestuarios estaban muy deteriorados. Verlo en fotos o en imágenes nunca va a ser lo mismo que estar ahí”. El Cilindro fue testigo del campeonato logrado por Uruguay en 1981. En 1995, el fútbol organizó la Copa América y se consagró campeón. El básquetbol no se quiso quedar atrás y también organizó el Sudamericano de básquetbol quedándose con el título. Esa fue la última ocasión que el Estadio Héctor Grauert vio a Uruguay gritar campeón ya que en el campeonato del 2003 la selección quedó en tercera posición.

Uruguay fue campeón sudamericano en 1995 jugando como local en el Cilindro. La final fue ante Argentina en el clásico rioplatense. El video es justamente de la final ganada por la celeste 89-74.

No solo figuras del deporte pasaron por el Estadio Héctor Grauert. En varias ocasiones fue escenario de conciertos. El primero fue en 1983 cuando tocó la banda norteamericana de hard rock Van Halen. Luego fue el turno de dos bandas británicas, primero The Mission, una banda de rock gótico y posteriormente UB40 con un estilo llevado al pop y reggae. En la década del 90 hubo un único concierto y fue de Bob Dylan, cantante estadounidense considerado una de las figuras más influyentes del canto popular. Los últimos recitales fueron de Eric Clapton, cantante británico de rock y blues, en el 2001 y en 2003 Snake y Molotov. 

Cocaine de Eric Clapton con imágenes del recital.

Como hemos recorrido por el Cilindro pasaron diversas actividades durante toda su historia. Quizás el capítulo más oscuro ocurrió durante la dictadura. El Cilindro, al ser el estadio cerrado más grande de país en aquel momento, se transformó en una cárcel para albergar a cientos de sindicalistas, estudiantes, periodistas e intelectuales que cayeron presos en el golpe de Estado. “Para hacerlo cárcel lo que hicieron fue soldar las puertas y ponerle rejas a las ventanas. Adentro usaban como celdas los vestuarios de los jugadores, los jueces. Cuando éramos más -llegaron a haber dos mil personas- utilizaron las gradas. Teníamos un fogón donde calentábamos agua  y la comida” expresó el escritor Miguel Millán. La cárcel se cerró cuando él junto a otros tres presos se escaparon.

En esta foto se puede ver a familiares y amigos de detenidos en el Cilindro esperando para ingresarles alimentos y utensilios de primera necesidad.

Años posteriores a la dictadura, se realizó un acto en el Cilindro donde se colocó una placa. Según lared12 en esa placa “se recuerda a quienes pasaron por esa cárcel por luchar por la libertad y la democracia. Lo que se pretende es que las generaciones futuras recuerden que en este lugar hubo gente trabajadora que luchó y en muchos casos dieron su vida por la democracia y la libertad del Uruguay”. 

En la madrugada del 21 de octubre de 2010 la historia del Cilindro llegó a su fin. Un incendio ocurrido en su interior provocó la caída del techo y la estructura quedó muy dañada. Nadie se hizo demasiado responsable del asunto. Hubo algunas voces tímidas que pretendieron un arreglo del edificio como forma de homenaje a Viera, quién realizó la estructura. El tiempo pasó y el Cilindro seguía allí, su estructura seguía en pie, pero en su interior todo era escombros y polvo. El Cilindro Municipal, voló por los aires una tarde lluviosa de mayo del 2014, bajo el estruendo de las bombas y los aplausos de quienes le dieron la muerte, entre ellos autoridades de gobierno y la Intendencia de Montevideo. Algunos vecinos del barrio no pudieron contener las lágrima. En tan sólo doce segundos el monstruo de cemento desapareció.

El Cilindro Municipal es y será por siempre parte de la historia del básquetbol uruguayo porque eso es lo que fue, entre otras cosas, una cancha de básquetbol. En ese predio se está construyendo el Antel Arena que seguramente esté terminado para fines de este año. Quizás se pudo buscar otro lugar para este nuevo estadio porque el Cilindro tuvo un valor artístico y simbólico para el país. Ahora ya está, la realidad es que el Antel Arena avanza y es una gran noticia para el deporte naranja.

Deja tu comentario...