Aguada cayó ante Hebraica y Macabi en el séptimo juego de la final, pero finalizó una gran temporada

La Liga 2016/17 llegó a su fin y Hebraica se consagró bicampeón uruguayo. Aguada quedó en el segundo lugar tras una gran temporada. Es verdad, pocos se acuerdan de los segundos, pero este equipo rojiverde casi hace historia y difícilmente la muchachada se olvide de este gran año que los ilusionó desde el principio.

Sí, desde el principio. Aquella primera victoria ante su clásico rival hizo que todo el pueblo aguatero se ilusione con una buena temporada. El plantel se encargó de superar todo tipo de expectativas.

El principal responsable de esta campaña es Fernando Cabrera. El hechicero hizo de este Aguada un verdadero equipo. Un equipo al que le impuso un estilo de juego, muchas veces muy lindo de ver. Con una combinación exacta de jugadores experientes y jóvenes, este Aguada finalizó la Liga con la frente en alto.

Gustavo “panchi” Barrera, el jugador de calidad de este equipo, comenzó la Liga con algunas lesiones y se perdió varios partidos en el Clasificatorio. Cuando logró ponerse bien físicamente, fue un placer verlo jugar. El panchi, con su estilo característico de juego, fue una de las claves de este equipo.

El capitán: Demian Álvarez fue el mejor jugador del equipo en toda la temporada. Cargó con la responsabilidad de ser el capitán y se metió a la hinchada en su bolsillo. Terminó jugando las finales con un vendaje, producto de un corte, y siempre jugó con el corazón. Ayer salió ovacionado por toda la hinchada. Lo merecía.

Los extranjeros: Jeremis Smith y Dwayne Curtis conformaron una gran dupla. Por momentos parecía que habían jugado siempre juntos. Se entendieron a la perfección. Smith volvió al club luego de ser campeón en el 2013 y fue otro de los puntos altos en esta Liga. Jugó e hizo jugar a todos. Cargó con la responsabilidad y muchas veces los ataques pasaban por él. En los playoffs fue irregular, pero de todas maneras culminó un buen año. Curtis fue el amigo de todos. Un jugador que todo equipo quiere tener, hizo el trabajo sucio y ayudó a todos. De forma silenciosa se fue ganando a la gente. Fue clave en los momentos más importantes de la temporada. Terminó en un gran nivel.

Miguel Barriola llegó al club en esta temporada y no le costó la adaptación. Es más, pareció que estaba en el club hace varios años. Fue otro que jugó con el corazón y lo hizo como un hincha más.

El banco: el gran acierto del hechicero fue potenciar a Gonzalo Iglesias. Empezó con pocos minutos, pero a medida que pasaban los partidos entró en la rotación y en más de un partido fue clave para el aguatero. Mejoró mucho su tiro de tres y terminó siendo uno de los jugadores más confiables, si aprovecha su altura para jugar un poco más en la pintura, dará que hablar.

Diego García fue otro de los que entró en la rotación con muy bueno juegos. Ya adaptado a lo que es Aguada, García afrontó esta Liga para ser suplente de Barrera. El hechicero le dio toda la confianza y el jugador aprovechó sus oportunidades. Cuando tuvo que cargar con la conducción del equipo, no le pesó. Otro punto alto.

Por último Federico Pereiras. Un Pereiras que llegó a Aguada de forma callada y terminó siendo clave en muchas de las finales. Le tocó la más difícil defendiendo a Leandro, pero por momentos lo pudo controlar. En la segunda final puso el doble para la victoria. Creció mucho en su juego y fue otro de los grandes aciertos del entrenador.

Aguada culminó una temporada casi soñada. Los hinchas, masticaron la bronca y se fueron del Palacio con la amargura de no haber conseguido el título. Despidieron a sus jugadores con un aplauso cerrado, agradeciendo de alguna manera todas las satisfacciones de la temporada.

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