Distintos criterios

Distintos criterios

Como todo en nuestro país, los criterios varían según dónde se mire. El basketball fue suspendido pero en el mismo escenario hubo un programa con 1500 personas.

Una semana atrás, minutos antes de la segunda semifinal entre Nacional y Aguada, el Ministerio suspendió las actividades deportivas en gimnasios cerrados por 18 días. Una decisión cuestionada pero que es una medida que tomó el gobierno para tratar de controlar la ola expansiva del virus.

Podemos cuestionar si estamos de acuerdo o no con la decisión, pero la forma fue papelonesca, en eso hay que ser autocríticos. Días de tire y afloje de si se juega o no, los cuatro equipos con hisopados y mucha tela cortado. Nacional se presenta, Nacional no juega, juega con jugadores de las formativas, una directiva distinta cada media hora. Eso fue un papelón, no hay duda, el daño se lo hicimos desde adentro al basketball y dejamos que nos metan la mano cancelando actividades por 18 días.

No vale hacer berrinche cuando nosotros mismos no cuidamos el producto, ese que tantas veces criticamos pero poco hacemos para buscar que mejore pues es mejor cuidar la chacrita de cada uno que buscar el bien colectivo. El error estuvo y se pagó.

Los clubes y gimnasios tuvieron que cerrar por, al menos 18 días, o reinventarse haciendo las actividades al aire libre. Algo que algunos pudieron y otros no, dejando a muchas personas de nuevo en seguro de paro y sin poder trabajar.

La Liga volvió después de un gran trabajo de los organizadores del Metro, que en el CEFUBB hicieron que nos sintamos orgullosos de nuestro basket, sin ningún foco de contagio. Pero en el Antel Arena no pasó lo mismo, con un dudoso accionar, Nacional tuvo a casi todo su plantel con Covid-19 y contagió a los otros equipos, haciendo que no quede más remedio que parar las actividades.

Hasta acá, con autocrítica, podíamos debatir si estuvo bien o mal el accionar de cada uno. De hecho varios clubes y deportistas se proclamaron en las redes mostrando su descontento, ya que en varios se aplican protocolos de prevención y son seguidos por los concurrentes. En los clubes se tienen registro de quién fue, a que hora, que hizo, pudiendo seguir la línea de un posible contagio, contrario a otras actividades que ningún registro tiene.

Pero el lunes de noche, todo perdió sentido, al menos para la gente del deporte. En el Antel Arena, se celebró la final de GOT Talent, con 1500 personas, en una gran producción televisiva. No se entiende la diferencia, suspender las actividades deportivas en gimnasios cerrados pero habilitar un evento con más de 1000 personas, en el mismo escenario que el basketball apenas pudo contar con al rededor de 100 personas entre jugadores, cuerpos técnicos, allegados y periodistas.

¿A unos si, a otros no? ¿Cuál sería el criterio? En la cancha la gente, canta, grita, aplaude y salta, casi lo mismo que en la final del programa. La cuestión es que por más que uno se arte y el otro deporte, en términos fríos es lo mismo. Hay un escenario o cancha y público que vibra el sentir que transmiten.

No es echar culpa al gobierno por suspender el deporte en espacios cerrados, porque los mismos actores no lo cuidamos de la manera que correspondía y lavarse las manos señalando al otro no tiene ningún sentido ni suma nada. Acá lo que importa es cuidarnos entre todos y un párate nos hizo valorar lo que teníamos, lo afortunados que éramos con tener nuestro basket en actividad pero la advertencia de que bajando los brazos un poco todo podía parar. Que sirva para volver de la mejor manera, cuidando el producto y no siguiendo cascoteandolo como estamos acostumbrados. Para dejar de ver cada uno su ombligo y pensar en el todos, que como hemos dicho varias veces, si crece nuestro basketball, crecemos todos.

Para terminar, dejamos algunas impresiones que dejaron en las redes: