El legado playero

El legado playero

Pablo López dejó de ser el entrenador de Malvín tras caer eliminado en cuartos de final frente a Urunday Universitario.

El entrenador con más partidos en un equipo (604) pasó a Gerardo Jauri (601 en Defensor Sporting) no continuará en la playa luego de 14 temporadas al mando, cinco títulos, tres finales perdidas y solo dos sin llegar a semifinales. El proceso más exitoso desde el cambio de paradigma de Federal a Liga.

Malvín este año no cumplió con las expectativas, terminó con el uno pero en Playoffs cayó barrido frente al estudioso. Un resultado justo por lo visto en cancha pero las bajas de Nicolás Mazzarino y Juan Santiso pesaron para que la serie termine así. A lo que nos tenía acostumbrado el sabor es agrio pero los de Legran hicieron lo que pudieron con lo que tenían en ese momento.

Dejando de lado la objetividad, para este escritor, el éxito de Pablo López fue mucho más allá que las cinco estrellas que están arriba de la gaviota. Lideró, junto a Sergio Somma, una revolución en el Club, que dejó de ser uno de barrio a una gran institución, referente en nuestro basketball, mayor y formativo.

Desde su llegada, la mentalidad cambió, buscando siempre la profesionalidad, algo que en nuestro medio no es tan común. Buscando la mejor forma de ganar, no solo para ganar hoy, si no que mañana también. La línea de juego desde los más chicos hasta el primer equipo se mantiene, Malvín sabe a lo que juega y por eso cada año fue sumando jóvenes del club a su plantel principal.

El sentido de pertenencia, como dijo en alguna ocasión “Me siento Malvín”, hizo que haya una comunión entre el club, el plantel y la gente. Ese condimento que permite mantener un proceso tan exitoso y largo como lo fue, porque un equipo puede ser campeón, puede repetir pero sin ese corazón no se va a mantener 15 años peleando en lo más alto. Basta con ver las palabras de los jugadores, sus colaboradores y allegados para ver lo que significó López en Malvín.

Como decía arriba, el éxito no son solo las cinco estrellas ni el posicionamiento de Malvín como institución. El progreso de las formativas, siendo campeones en reiteradas ocasiones en las distintas categorías y de la tabla general. Con un equipo “Sur” que cada vez está más arriba en las divisiones, que compite en el sub23 y que dentro de poco puede estar compitiendo en DTA. Todo gracias al gran trabajo del equipo pero con Pablo a la cabeza y colaborando, porque domingo a domingo se lo podía ver al costado del banco viendo a las distintas categorías. Siempre predispuesto a que el club mejore y los jugadores se desarrollen.

Por eso costará ver al banco de Malvín y que no esté Pablo López, si bien los dos tienen su historia previa, Malvín es lo que es gracias a Pablo y Pablo a Malvín. La mayoría de los ídolos son jugadores, los entrenadores son valorados pero no tanto pero el pentacampeón cambió eso y dejó la huella en los hinchas playeros. Tan así que en el título conseguido en la 2014/2015 fue nombrado MVP, premio al jugador más valioso que merecidamente fue entregado al estratega.

Como playero solo resta decir gracias, gracias por tantas alegrías y por guiarnos al camino del éxito y progreso. Se podrá cuestionar alguna decisión técnica, si los extranjeros fueron bien elegidos o si algún pibe tendría que haber tenido alguna chance más pero eso no opaca la dedicación que le diste al Club y como buscaste cada año pelear arriba sin descuidar el futuro y desarrollo de todos. Gracias Pablo, por el amor que le pusiste a tu profesión, a dónde vayas lo mejor para vos, porque dónde sea los amantes del basketball te vamos a disfrutar.