Siempre en nuestra memoria

Siempre en nuestra memoria

Kobe Bryant falleció junto a su hija Gianna y siete personas más en un accidente en su helicóptero personal en California.

La Black Mamba se trasladaba a la academia que formó, Mamba Sports, dónde su hija jugaba cuando cayeron y lamentablemente ninguno pudo sobrevivir. El 24 de los Lakers tenía 41 años mientras que su hija 14.

Que difícil escribir estas líneas, para nosotros que somos todos jóvenes, Kobe fue el mejor jugador que vimos, el que nos marcó el amor por el basket y uno de los grandes responsables que sintamos la naranja como lo hacemos.

Son muchísimas las anécdotas que dejó en la cancha, demasiadas y variadas que cada uno tendrá sus favoritas. Un hombre que se desvivió por superarse cada día, por ser como su ídolo, Michael Jordan, y con tanto sacrificio y perseverancia llegó a imitarlo de gran manera. Un enorme palmares, cinco anillos, cuarto máximo anotador, más años en una franquicia y incontables All-Star pero lo vamos a recordar como el mayor competidor, su alma no le permitía bajar los brazos, siempre iba a darlo todo y más por su equipo, un líder que predicó con el ejemplo y con un gran corazón.

Como buen hincha de los Celtics lo odiaba pero en estos casos te das cuenta que es una forma rara de amor. Tenerlo como gran rival era batallar hasta el final en cada juego, sabiendo que hasta que el reloj no diga 0.0 el iba a seguir intentándolo, dulce fue verlo en las finales del 2008 irse derrotado pero sabiendo que se iba a preparar para volver y tener su revancha. El basketball es más que una rivalidad y por eso lo respetamos y admiramos, es posible que el TD Garden lo haya abucheado sin parar en cada visita pero al final, en su última visita se llevó los aplausos y eso es el mayor homenaje que se le puede dar a un rival, reconocer que a pesar de los colores, el era un grande, un enorme jugador y persona.

Y así lo recordaremos todos, sus compañeros, los que lo vieron alguna vez y todo amante de este deporte porque todos nos nutrimos de su hambre, su Mamba Mentality, todos jugamos a ser el alguna vez tirando su clásico fade-away.

Hoy la naranja está de luto, está triste porque se fue uno de los más grandes que hayan jugado, ese que marcó un antes y un después en esta generación. Kobe no se fue, se queda en cada uno de nosotros que lo recordaremos eternamente. Gracias Kobe por hacernos amar este deporte, de verdad, gracias.